Internacional.- La gobierno mexicano ha levantado la voz para reclamar el retiro de 33 piezas arqueológicas de su patrimonio nacional, las cuales se encuentran en la subasta «Tribal Addiction» de la casa Millon en París. La secretaria de Cultura, Claudia Curiel, destacó la importancia de preservar la memoria cultural e identitaria del país, resaltando que la venta de estos objetos violaría leyes de protección patrimonial.
Según el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las piezas forman parte del legado cultural mexicano y su desposesión es inaceptable. La funcionaria calificó las acciones en oposición a la subasta como un acto de responsabilidad del Estado, reafirmando el lema «Mi patrimonio no se vende». Esto coincide con la estrategia del gobierno para frenar el tráfico ilícito de bienes arqueológicos, una problemática que ha captado la atención internacional.
Culturas prehispánicas representadas
Las 33 piezas provienen de diversas culturas prehispánicas, como la maya, olmeca, teotihuacana, mexica, totonaca y chontal. Dentro del catálogo, se encuentran objetos especialmente valorados como una máscara teotihuacana, una estatua totonaca que representa a un jugador de pelota y un hacha de origen maya.
Las autoridades mexicanas han hecho un llamado a la sensibilidad de la casa de subastas para que reconsideren la venta de estos objetos, que son testimonio del legado de los pueblos originarios. Las instituciones culturales del país se mantienen atentas y activas en la defensa de su patrimonio, dejando claro su compromiso por la recuperación de artefactos que pertenecen a la historia.
Desde 2018, México ha recuperado alrededor de 16,500 piezas culturales, enfrentándose a subastas en ciudades como Nueva York, París y Roma. Estas acciones se inscriben en la campaña «Mi Patrimonio No Se Vende», que busca fortalecer la soberanía arqueológica mexicana en el ámbito internacional, que se ha intensificado especialmente en el último sexenio.


