Internacional.- En su reciente visita a Angola, el Papa hizo un poderoso llamado a la paz y la justicia, afirmando con firmeza: ¡Es el amor el que debe triunfar, no la guerra!. Estas palabras resonaron en el santuario de Mama Muxima, donde se congregaron aproximadamente 30,000 devotos para participar en la oración del rosario.

El Papa instó a los asistentes a dejarse transformar por los sentimientos de la Virgen, convirtiéndose en verdaderos constructores de justicia y portadores de paz. Muchos fieles y scouts voluntarios realizaron largas caminatas y acamparon durante días para poder presenciar este evento tan significativo.

Mama Muxima, cuyo nombre significa ‘corazón’ en la lengua local, es un centro de peregrinación fundamental en Angola desde 1833, año en que se reportó una aparición mariana. Cada año, más de un millón de personas acuden a este lugar sagrado, incluyendo peregrinos de naciones vecinas.

El Sumo Pontífice destacó que la comunidad religiosa tiene el deber de construir un mundo más acogedor, donde no haya espacio para la guerra, la injusticia o la miseria. En este contexto, reafirmó que su misión es elevar la voz en favor de la paz y el Evangelio, a pesar de las críticas recibidas, incluso de líderes internacionales.

El Papa subrayó la importancia de los mensajes de la Virgen María, quien enseña que el amor debe prevalecer sobre la violencia. Su discurso también recordó las profundas cicatrices que ha dejado la historia del tráfico de esclavos en Angola, enfatizando que este lugar ha sido testigo de súplicas tanto en alegría como en tristeza a lo largo de los siglos.

Al concluir su mensaje, hizo un llamado a que nadie se vea privado del amor necesario para vivir con dignidad. Su llamado incluyó asegurar comida a los hambrientos, atención médica a los enfermos, educación para los niños y tranquilidad para los ancianos en su fase de madurez.

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