Internacional.- Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos han declarado que el riesgo de contagio por el actual brote de ébola registrado en la República Democrática del Congo y Uganda se mantiene en niveles bajos. El doctor Satish Pillai, vocero de los CDC, reafirmó esta posición en una conferencia telefónica con la prensa, destacando que la transmisión del virus ocurre principalmente a través del contacto directo con fluidos corporales, y que el país cuenta con un eficiente sistema de vigilancia epidemiológica.
Como parte de las medidas preventivas, los CDC han implementado una restricción de entrada a EE.UU. para extranjeros que hayan permanecido en las áreas afectadas durante los últimos 21 días. No obstante, ciudadanos estadounidenses, nacionales y residentes permanentes podrán ingresar al país bajo ciertos protocolos de control sanitario.
Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional ha ordenado que todos los vuelos provenientes de estos países sean redirigidos a la terminal de Washington-Dulles, donde se llevarán a cabo revisiones sanitarias más rigurosas. Estas incluyen controles de temperatura y un cuestionario breve sobre el estado de salud de los pasajeros.
A pesar de estas precauciones, el doctor Pillai aclaró que no se están realizando pruebas específicas en el aeropuerto, señalando que la decisión de concentrar los vuelos en una sola ubicación está relacionada con el bajo volumen de viajeros desde las regiones afectadas.
En otro contexto, el estado del médico estadounidense que contrajo el virus en la RDC se encuentra bajo observación en un hospital de Berlín. A pesar de que presenta debilidad, se informó que no está en estado crítico, tras ser atendido por personal del hospital universitario de la Charité. Este misionero estaba brindando atención a pacientes con ébola en el hospital Nyankunde, de acuerdo con la organización cristiana Serge.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha incrementado la alerta del brote de ébola en la RDC, afimando que el riesgo es ahora “muy alto”, con 750 casos sospechosos y 177 muertes reportadas. En respuesta, el Gobierno estadounidense ha puesto en marcha un plan interinstitucional que busca contener la propagación del virus y mitigar el riesgo de una expansión internacional.


