Internacional.- El 7 de mayo de 2025, la Plaza de San Pedro se convirtió en el escenario de un momento trascendental dentro de la Iglesia Católica. Con 133 cardenales reunidos en la Capilla Sixtina, comenzó el cónclave que daría paso a la elección de un nuevo Papa, mientras el ceremoniero pronunciaba el histórico «Extra Omnes» y las puertas se cerraban.

Como fotoperiodista, la adrenalina se apodera de mí cuando estoy presente en eventos que marcan el rumbo de la historia. Este día era especial; no solo iba a capturar imágenes, sino que sería testigo de un acontecimiento que definiría el futuro de millones.

Antes de la misa “Pro Eligendo Pontifice”, observé mientras los cardenales avanzaban hacia su destino. La incertidumbre era palpable: cualquiera de esos hombres podía ser elegido como el sucesor de San Pedro. Entre ellos, destacaba Robert Francis Prevost, a quien había tenido el privilegio de conocer y fotografiar anteriormente. Su carisma y cercanía con las periferias lo hacían un candidato ideal en la búsqueda de un nuevo líder.

El cónclave avanzaba y, con él, la tensión en la plaza aumentaba. Las campanas comenzaron a sonar y, al aparecer el humo blanco el 8 de mayo, el clamor popular fue inmediato. Aunque no conocíamos aún al nuevo Papa, la plaza vibraba de esperanza y emoción.

Pronto, el cardenal protodiácono anunció: “Habemus Papam”. Al pronunciar el nombre de Prevost, la multitud estalló en júbilo. La figura del nuevo Papa, que adoptaría el nombre de León XIV, representaba más que una simple elección religiosa; simbolizaba esperanza en un mundo lleno de incertidumbres.

Estas primeras palabras del pontífice, “La pace sia con tutti voi”, resonaron profundamente en un mundo en conflicto. Su enfoque en la paz, en lugar de doctrinas o poder, definió un tono de cercanía y reconciliación, enfocado en la humanidad.

Con cada gesto durante su primer año, León XIV ha buscado equilibrar continuidad con el legado de su predecesor y, a la vez, dejar su sello personal como un líder global. Desde sus visitas a parroquias hasta sus viajes internacionales, ha ido construyendo una imagen de pastoralidad y compromiso.

Detrás del título de Papa, siempre permanecerá la imagen del hombre, cercano y accesible, que un día caminaba como un cardenal más por los pasillos del Vaticano. Este cónclave será recordado no solo por la elección de un nuevo líder, sino por la revelación de la capacidad del papado para influir y restaurar la esperanza en un mundo dividido.

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