Internacional.- La situación de salud en la provincia de Ituri, epicentro del brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), es alarmante. Los hospitales están completamente colapsados por la llegada de casos sospechosos de la enfermedad, según alertó la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras.
Trish Newport, responsable de emergencias de la organización, indicó que los centros sanitarios están desbordados. «No tenemos espacio», es el mensaje recurrente de los hospitales cuando se solicita atención para nuevos pacientes. Este fin de semana, pacientes sospechosos llegaron a la clínica Salama en Bunia, donde MSF mantiene un centro quirúrgico sin áreas de aislamiento. Su derivación al hospital de Bunia resultó infructuosa, ya que este anunció la falta de capacidad en su zona de aislamiento debido al exceso de casos.
El último brote ha cobrado la vida de 139 personas y ha presentado aproximadamente 600 casos sospechosos, afectando no solo a la RDC, sino también a Uganda, conforme a los informes de las autoridades sanitarias. La cepa responsable, conocida como Bundibugyo, tiene una tasa de letalidad que varía entre el 30 y el 50 por ciento, y es una de las menos comunes, con solo dos brotes registrados previamente.
La capacidad de realizar pruebas es extremadamente limitada; hasta la fecha, solo se han confirmado 51 casos en laboratorio, y los equipos existentes solo pueden detectar la cepa Zaire, sin poder identificar la variante Bundibugyo. La OMS estima que el virus comenzó a circular a finales de abril y ha llegado incluso a otras regiones, como Kivu del Norte, todas áreas afectadas por conflictos armados.
Instituciones como la OMS han declarado la emergencia internacional a partir del 17 de mayo, aunque el riesgo de una epidemia global se considera bajo. En respuesta, varios países africanos han intensificado los controles de salud, con Ruanda optando por cerrar sus fronteras.
Este es el decimoséptimo brote de ébola documentado en la RDC desde la aparición del virus en 1976. El ébola se transmite a través del contacto directo con fluidos de personas o animales infectados, provocando fiebre hemorrágica severa y otros síntomas críticos.


