México.- El secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, Markwayne Mullin, llegará a México el 21 de mayo de 2026 en una visita oficial que se produce en medio de un clima de tensión en la relación bilateral debido a la creciente presión de Washington sobre el gobierno mexicano en su lucha contra el narcotráfico.

Este viaje representa la primera visita de un alto funcionario del Gobierno estadounidense a México en 2026, tras la visita del secretario de Estado, Marco Rubio, en septiembre del año anterior. Mullin, quien asumió el cargo hace menos de dos meses, se encuentra en un contexto diferente, marcado por un incremento de las tensiones relacionadas con la seguridad.

Las expectativas son elevadas, especialmente por la posibilidad de que se reúna con la presidenta Claudia Sheinbaum, así como lo hizo su predecesora, Kristi Noem, en su visita del año pasado. Sheinbaum afirmó que este encuentro será crucial para mantener la coordinación en temas de seguridad, aunque subrayó que cualquier cooperación debe respetar la soberanía de México.

Además de Mullin, la próxima semana visitará México Sarah Carter, la responsable de la Oficina de Política Nacional de Control de Drogas. Estas visitas de alto nivel siguen a una reciente conversación telefónica entre Sheinbaum y el presidente estadounidense, Donald Trump, catalogada por la presidenta como “cordial y excelente”.

Este diálogo se produce en un momento delicado, luego de que el Departamento de Justicia de EE.UU. acusara a diez altos funcionarios de Sinaloa, incluido el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya, de narcotráfico y posesión de armas. Esta es la primera vez que Washington solicita la detención inmediata de políticos implicados con el Cártel de Sinaloa, provocando una fuerte conmoción política en México.

La situación se complicó cuando dos de los funcionarios implicados se entregaron a las autoridades estadounidenses, lo que suscitó especulaciones sobre una mayor cooperación con la justicia de EE.UU. No obstante, el Gobierno mexicano ha rechazado cualquier extradición, argumentando que no se han presentado pruebas suficientes.

Por otro lado, surgen inquietudes respecto al papel de la CIA en México, tras rumores que apuntan a que la muerte de un miembro del Cártel de Sinaloa en marzo pudo haber sido un “asesinato selectivo” facilitado por la inteligencia estadounidense. La presidenta Sheinbaum descalificó esta afirmación como “ficción”, y la CIA la rechazó, aunque este episodio reavivó el debate en torno a la injerencia de Estados Unidos en el país.

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