Internacional.- Un tribunal de apelaciones en Estados Unidos ha decidido reanudar la construcción del salón de baile que el presidente Donald Trump aspira a legar a la Casa Blanca. Esta decisión se produce después de que un juez federal impusiera restricciones sobre el proyecto, generando un intenso debate sobre su viabilidad y significado.
El panel de tres jueces suspendió la orden del juez Richard León, quien el pasado 16 de abril dictó que la edificación debía interrumpirse, salvo aquellas obras esenciales para garantizar la seguridad del presidente y la Casa Blanca. El magistrado había detallado que únicamente las construcciones subterráneas relacionadas con la defensa y la salud podían continuar su desarrollo.
Sin embargo, el tribunal superior ha decidido revisar la situación con mayor profundidad, programando la próxima audiencia para el 5 de junio. La obra, que originalmente se estimó en 200 millones de dólares, ha visto sus costos escalar hasta aproximadamente 400 millones a medida que se ajustaban los planos de diseño.
Trump ha criticado abiertamente al juez León, acusándolo de exceder sus competencias y de causar un grave daño a los intereses del país. La construcción del salón de baile se ha convertido en un símbolo de su mandato, reflejando su deseo de dejar un legado significativo en la historia estadounidense.
El nuevo salón está diseñado para albergar cenas y eventos de Estado, con capacidad para entre 650 y 1,000 invitados, lo que lo convierte en una pieza central de la diplomacia y la vida social en la Casa Blanca.


