Internacional.- Un hombre de 40 años fue víctima de un ataque de caimán mientras intentaba escapar de la policía en un pantano de Luisiana, un incidente que resalta los peligros de huir de la ley, especialmente en áreas con vida silvestre activa. El suceso ocurrió el 7 de junio, cuando Víctor Rivas atrajo la atención de los agentes tras chocar su vehículo contra una barrera de concreto y, en medio de una aparente intoxicación, continuó conduciendo a lo largo de una autopista cercana a Nueva Orleans.
Después del impacto, la Policía Estatal de Luisiana intentó detener a Rivas, pero este optó por huir a pie, lanzándose desde un puente hacia un pantano. Las autoridades, incluidos agentes del alguacil local, fueron alertadas para llevar a cabo una búsqueda, y poco tiempo después, Rivas fue localizado caminando por una carretera. Sin embargo, al intentar arrestarlo, el sospechoso se adentró nuevamente en el pantano, donde ocurrió el ataque del caimán.
El brutal encuentro dejó a Rivas con heridas en ambos brazos, el cual fue documentado a través de la cámara corporal de un agente presente. A pesar de sus lesiones, Rivas continuó su fuga, pero fue finalmente rastreado y capturado gracias al uso de drones.
Tras ser llevado a un hospital para recibir atención médica, se confirmó que su condición no era crítica. Rivas enfrenta cargos por conducir bajo la influencia de sustancias y resistirse al arresto. Además, las autoridades informaron que el caimán involucrado se encuentra bien y ha vuelto a su hábitat habitual.
La peculiaridad de este evento se enmarca dentro del contexto más amplio de Luisiana, que cuenta con la población de caimanes más grande de Estados Unidos, con estimaciones que varían entre 2 y 3 millones de ejemplares que habitan sus ricos pantanos y ríos.


