Internacional.- Este martes 26 de mayo de 2026, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se someterá a su tercer chequeo médico durante su actual mandato, a menos de un mes de cumplir 80 años. Esta cita se lleva a cabo en un contexto donde muchos ciudadanos expresan inquietudes sobre su capacidad mental para liderar el país.
La Casa Blanca confirmó previamente que Trump, quien es el mandatario más longevo en la historia del país, visitará el Centro Médico Militar Nacional Walter Reed, ubicado en Washington D.C. Este será su tercer examen en un periodo de 13 meses. Su primer chequeo anual se realizó en abril del año pasado, seguido de un análisis adicional en octubre para descartar cualquier problema cardiovascular, donde se le realizó una resonancia magnética.
La evaluación médica reveló que su salud es «excelente», según reportes de la Casa Blanca. Karoline Leavitt, portavoz del gobierno, comentó que «todo lo evaluado funciona dentro de los límites normales, sin problemas agudos ni crónicos», calificando la evaluación de estándar para la edad del presidente y confirmando su estado de salud general.
A pesar de estas afirmaciones, la percepción pública difiere. Una encuesta reciente realizada por The Washington Post, ABC News e Ipsos muestra que un 59 por ciento de los encuestados considera que Trump no posee la agudeza mental necesaria para liderar. Solo un 40 por ciento opina lo contrario, lo que representa una disminución con respecto a datos anteriores.
En cuanto a su salud física, un 55 por ciento de los adultos estadounidenses cree que el presidente no está en condiciones de desempeñar su cargo, aumentando 10 puntos desde el año pasado. Esto contrasta con la autoconfianza que Trump ha mostrado en sus intervenciones, donde ha destacado su buena salud en comparación con su oponente Joe Biden, al que ha apodado en ocasiones «Joe el dormilón».
No obstante, la preocupación del público persiste, especialmente en relación a algunos hematomas visibles en sus manos y episodios de somnolencia ocasional, que han llevado a algunos médicos a especular sobre posibles problemas de salud subyacentes.


