Internacional.- En una reciente declaración, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó que su administración está indagando sobre la posible existencia de drones iraníes en Cuba, resaltando que, de confirmarse, Washington tomará medidas al respecto.
Durante una conferencia en el Despacho Oval, Trump declaró: “Si los tienen, y es muy posible que los tengan, nos encargaremos de ello”, haciendo alusión a los temores de que el régimen de Teherán use la isla caribeña como base de almacenamiento para armamento. “No vamos a permitir que eso suceda”, añadió tras ser interrogado por los medios.
Esta inquietante afirmación surge en un contexto de creciente tensión entre Estados Unidos y Cuba, marcado por una reciente intensificación de sanciones económicas impuestas por la administración de Trump. Recientemente, el gobierno estadounidense amplió las restricciones a funcionarios y entidades asociadas al régimen cubano, sancionando a diversas empresas públicas, incluido el Ministerio de Turismo de Cuba.
Las nuevas medidas han generado un impacto significativo en una isla que enfrenta serios problemas económicos y una crisis energética crítica, acentuada por el bloqueo petrolero estadounidense. El Departamento de Estado subrayó la intención de combatir las acciones nocivas del gobierno cubano en el continente y, en este sentido, designó a diez entidades para facilitar sus esfuerzos.
La red de sanciones también ha recaído sobre empresas estatales, incluyendo Enetec, S.A. y Coreydan S.A., las cuales están involucradas en la importación y comercialización de combustibles.
Además, en junio, el gobierno de EE.UU. incluyó al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, y a algunos de sus familiares en la lista de sancionados, intensificando aún más las tensiones entre ambos países.
En respuesta a las acusaciones, Díaz-Canel afirmó recientemente que Cuba no teme a una confrontación militar con Estados Unidos, evidenciando la postura desafiante de la isla ante las acciones estadounidenses.
A medida que la situación se desarrolla, el futuro de las relaciones entre Washington y La Habana parece ser cada vez más incierto.


