Internacional.- La reciente muerte de dos agentes estadounidenses y dos mexicanos durante un operativo antidrogas en Chihuahua ha suscitado un intenso debate sobre la actuación de las agencias estadounidenses en México. La presidenta Claudia Sheinbaum ha defendido la soberanía nacional y exigido el cumplimiento de las leyes correspondientes.
Las tensiones diplomáticas han escalado, generando demandas de aclaraciones por parte de Sheinbaum hacia Washington sobre la injerencia de sus agentes en este operativo. Según el analista en seguridad David Saucedo, este episodio refleja una tendencia creciente: operaciones unilaterales de organismos estadounidenses sin notificación a las autoridades mexicanas, motivadas por la desconfianza relacionada con posibles filtraciones a organizaciones criminales.
Aunque la presencia de agencias como la CIA, el FBI y la DEA en México no es algo nuevo, estos organismos han llevado a cabo labores de inteligencia y apoyo táctico en colaboración con autoridades locales. Sin embargo, Saucedo apunta que en años recientes se ha reducido el intercambio de información previa, por temor a que datos sensibles caigan en manos del crimen organizado.
En su análisis, Saucedo destaca que la información obtenida de capos extraditados ha facilitado la identificación de laboratorios y rutas de tráfico sin necesidad de compartir completamente los datos con México. Este enfoque también ha sido impulsado por un interés político de Estados Unidos en atribuirse el éxito en la lucha contra el narcotráfico y proteger la identidad de sus agentes.
La defensa de la soberanía mexicana
La reacción de Sheinbaum ha sido contundente ante la presencia de agentes extranjeros sin autorización oficial en México. En sus declaraciones, ha subrayado la importancia de respetar las leyes nacionales y ha enfatizado que cualquier colaboración debe ajustarse al marco jurídico mexicano.
“La soberanía no se negocia. Se colabora, se coordina, pero dentro del marco de nuestras leyes”, afirmó. Además, resaltó que cualquier entidad estatal que busque cooperación con agencias extranjeras debería solicitar permiso a la Secretaría de Relaciones Exteriores.
Para Saucedo, la postura de la presidenta tiene un tinte político, ya que refuerza un discurso nacionalista que podría aumentar su popularidad entre la ciudadanía. Sin embargo, también considera que este reclamo no alterará de manera significativa la cooperación efectiva entre ambos países, que ha funcionado bajo criterios pragmáticos más que bajo regulaciones formales.
Según el especialista, la relación de seguridad bilateral ha operado bajo un enfoque práctico, dejando de lado el marco legal. Aunque cree que este incidente no desencadenará una crisis diplomática mayor, es un reflejo de las tensiones existentes en cuestiones como migración, seguridad y comercio. A pesar de las controversias sobre soberanía, la cooperación encubierta de agencias estadounidenses en México parece continuar.


