Internacional.- La Organización de las Naciones Unidas (ONU) encontró motivo para celebrar este lunes al reportar que el sur del Líbano vivió su primera jornada sin intercambios de proyectiles desde el inicio de las hostilidades entre Israel y Hizbulá, que se reanudaron el 2 de marzo. Esta tregua, aunque frágil, llega en un contexto crítico, con un saldo trágico de 4,175 vidas perdidas.
Stéphane Dujarric, portavoz del secretario general de la ONU, comunicó que durante el domingo los efectivos de la Fuerza Provisional de las Naciones Unidas para el Líbano (UNIFIL) no detectaron trayectorias de proyectiles ni interceptaciones en la región. La calma se mantuvo también durante la mañana del lunes, lo que suscita esperanzas sobre la continuidad de esta reducción en la violencia.
Sin embargo, esta tregua llega tras una escalada intensa en el conflicto, donde el ejército israelí había intensificado sus ataques, registrándose el sábado 451 disparos atribuidos a las fuerzas israelíes y apenas 20 a Hizbulá, que defiende sus acciones como actos de defensa ante las agresiones del país vecino. UNIFIL también ha denunciado violaciones del espacio aéreo y restricciones a sus operaciones.
Se estima que más de 12,000 personas han sido heridas desde el inicio de la ofensiva israelí. Según el Centro de Operaciones de Emergencia Sanitaria del Ministerio de Salud libanés, la cifra total de fallecidos ahora asciende a 4,175, con 69 muertes adicionales registradas en las últimas 24 horas.
El daño material es devastador. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo calcula que las pérdidas en infraestructuras y edificios superan los 1,380 millones de dólares, mientras que la población desplazada continúa sin poder regresar a sus hogares debido a la inestabilidad en la región.
A pesar de los intentos de establecer una tregua más sostenida, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha dejado claro que su ejército cuenta con «libertad total de acción» para enfrentar cualquier amenaza proveniente de Líbano. Esto pone en entredicho las próximas negociaciones que se llevarán a cabo en Washington, donde se buscará consolidar el alto al fuego en presencia de representantes libaneses y estadounidenses, aunque Hizbulá no participará en estas conversaciones.
La situación sigue siendo sensible y se mantienen las expectativas en torno a la evolución del conflicto y sus repercusiones en la población civil.


