Internacional.- La ola de calor que afecta a Francia desde el 18 de junio ha llevado al país a una situación crítica, reportando ya 40 muertes por ahogamiento, principalmente entre jóvenes. Este alarmante saldo ha sido catalogado por el primer ministro, Sébastien Lecornu, como las «primeras víctimas de la crisis que enfrentamos» debido al intenso calor.

Lecornu detalló que el gobierno está evaluando distintas posibilidades ante la persistencia de esta ola de calor, dándole prioridad a la capacidad de los hospitales, que están experimentando un aumento en la actividad. Él instó a sus ministros a enfocarse en la solidaridad con los ciudadanos más vulnerables, especialmente aquellos que permanecen en sus hogares.

Además, las autoridades han activado sistemas de protección civil ante la amenaza de incendios, así como fenómenos meteorológicos severos y el riesgo de inundaciones.

La madrugada del martes marcó un hito histórico, ya que se registró la temperatura más alta desde que se tiene constancia, con un mínimo de 21.6 grados Celsius superando el récord previo de 21.4 grados establecido en 2019, según Météo France.

Actualmente, 54 de los cerca de 100 departamentos del país están bajo el máximo nivel de alerta, el rojo, por calor extremo, mientras que otros 35 departamentos se encuentran en nivel naranja. Esto significa que más del 90 por ciento de la población francesa se expone a temperaturas que se consideran excepcionales.

Las proyecciones de Météo France indican que las temperaturas podrían alcanzar hasta 44 grados en Burdeos, 43 en Rennes, 41 en Toulouse y Limoges, 40 en Lyon y Ruán, y 38 en París. Se prevé que esta ola de calor persista, al menos, hasta el próximo jueves.

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