México.- Oceana ha calificado la reciente respuesta de Petróleos Mexicanos (Pemex) ante el derrame de hidrocarburo en el Golfo de México como insuficiente, a pesar de que la empresa ha reconocido públicamente su responsabilidad en el incidente y ha separado a tres de sus funcionarios involucrados.

La organización, dedicada a la conservación de los océanos, señaló que aceptar la responsabilidad es solo un primer paso y que el gobierno mexicano debe detallar las acciones concretas que tomará para evitar futuros incidentes. En un comunicado, Oceana enfatizó que la falta de transparencia y el ocultamiento de información en torno al derrame es un fallo institucional que no se puede ignorar.

Oceana también expresó inquietud porque, aunque han pasado varios meses desde que se detectaron las primeras señales de contaminación, las autoridades aún no han podido determinar con precisión el volumen de hidrocarburo vertido. Esto obstaculiza la evaluación del daño real, la planificación de una remediación efectiva y la compensación de las comunidades impactadas.

Este pronunciamiento de Oceana surge tras un cambio en la narrativa de las autoridades mexicanas, quienes inicialmente atribuyeron el derrame a varias fuentes, incluyendo un vertimiento ilegal, pero que posteriormente confirmaron evidencia de un derrame en las instalaciones de Pemex en Cantarell. La compañía informó que la fuga, detectada el 8 de febrero en un oleoducto, fue reparada 10 días después y reconoció irregularidades en el manejo de la crisis.

A la luz de estos acontecimientos, Oceana demandó que se realicen investigaciones exhaustivas e independientes sobre el impacto ecológico y social del derrame. Además, reiteró la necesidad de restaurar los ecosistemas afectados y brindar compensación adecuada a las comunidades de pescadores.

Finalmente, la organización advirtió sobre los riesgos inherentes a un modelo energético dependiente de hidrocarburos, haciendo eco de los impactos que aún persisten en la región tras el desastre de Deepwater Horizon, ocurrido hace 16 años. Oceana concluyó que el Golfo de México no puede convertirse en una zona de sacrificio y que cada derrame oculto es una prueba más de que este modelo energético está llegando a su fin.

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