México.- Más de 15 mil balones de futbol, donados por la fundación One World Play Project en 2020 a niños en situaciones vulnerables en México, se encuentran desaparecidos. Este cargamento, compuesto por balones imposchables, llegó al puerto de Lázaro Cárdenas, Michoacán, pero su paradero sigue siendo un misterio.
Salvador de Anda, representante de la fundación para África y América Latina, afirmó que la donación fue víctima de un esquema de corrupción. A pesar de los intentos por rastrear el destino de los balones, se ha enfrentado a amenazas de muerte, lo que le llevó a renunciar a presentar denuncias formales.
Los desafíos en la entrega de los balones
El valor del cargamento asciende a aproximadamente 660 mil pesos, incluyendo 600 mil pesos por los balones y 60 mil por el transporte. Esta donación estaba destinada a programas deportivos como Reddes, el programa Juega Vive de la ONU y a gobiernos locales, incluyendo Querétaro.
Sin embargo, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) determinó que los balones no cumplían con los requisitos para ser considerados donativos, lo que complicó su ingreso al país. A pesar de los esfuerzos de la fundación y de MAJOCCA, encargada de hacer la entrega, no lograron liberar el cargamento, que permanece en el puerto desde hace meses.
Agustín Sánchez, representante aduanal, destacó que el Servicio de Administración Tributaria (SAT) no ha podido proporcionar información sobre los contenedores. Solo han confirmado que están en el puerto, sin que se sepa su estado actual.
Corrupción y falta de transparencia
Durante la búsqueda, diversas funciones solicitaron pagos para avanzar con el proceso. Una de las respuestas más sorprendentes fue que un teniente coronel señaló que el cargamento había sido transferido al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado, donde, tras el pago de 20 mil pesos, se comunicaron nuevamente para informar que los balones no se encontraban allí.
Salvador de Anda indicó que, con el inicio de la actual administración, la naviera recuperó los contenedores en estado vacío. A pesar de las múltiples solicitudes de información a instancias del Gobierno federal por parte de diferentes medios, la mayoría han negado tener conocimiento sobre el destino de los balones.
Por su parte, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y la Agencia Nacional de Aduanas no han encontrado registro alguno relacionado con su importación o manejo, sumando una capa más de opacidad al caso.
La situación continúa sin resolverse, y la falta de transparencia en este proceso genera inquietud sobre el uso indebido de recursos destinados a apoyar a la infancia en situación de vulnerabilidad en México.


