Internacional.- Cole Allen, el presunto autor del tiroteo que tuvo lugar en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, compartió un manifiesto a sus familiares justo antes de llevar a cabo el ataque. Este documento, de 1052 palabras, detalla sus objetivos principales, teniendo en la mira a altos funcionarios de la Administración Trump, a excepción del director del FBI, Kash Patel.
En su manifiesto, Allen, de 31 años, se justifica al considerarse un ciudadano preocupado por las acciones de quienes representa la gestión actual, haciendo referencia a Trump como un “pedófilo, violador y traidor” presente en el evento. La carta refleja su intención de actuar, afirmando que las acciones de sus representantes son un reflejo de su propia persona.
El documento también expone cómo había planeado el ataque detalladamente, indicando su estrategia para minimizar daños a terceros. Su plan incluía el uso de perdigones en lugar de balas sólidas para evitar que disparos pudieran traspasar paredes, protegiendo así a quienes no eran sus objetivos directos.
A pesar de sus intenciones, un oficial del Servicio Secreto resultó herido de manera leve gracias a la protección de su chaleco antibalas. Allen establece en su manifiesto que los miembros del Servicio Secreto son objetivos solo si es necesario, y que deberían ser incapacitados de forma no letal siempre que sea posible, además de mencionarse su preferencia por no atacar a personal del hotel y a la Guardia Nacional.
Allen advirtió que no dudaría en pasar por encima de otros para alcanzar a su objetivo, responsabilizando a aquellos que asistían al evento por su complicidad al apoyar lo que él calificaba como un discurso inmoral.
En su narración, Allen también criticó la seguridad del hotel Washington Hilton, evidenciando su percepción de vulnerabilidad, que según él le permitió introducir armas sin ser detectado. Consideró que la falta de atención a posibles amenazas de seguridad reflejaba una arrogancia peligrosa e ineficaz.
El manifiesto incluye argumentaciones a objeciones que podría recibir, cuestionando el concepto de “poner la otra mejilla” en el contexto de la opresión. Además, responde a su motivación personal y la percepción de riesgos que enfrentan otros en la sociedad.
Estas revelaciones se producen en medio de declaraciones del presidente Trump, quien aseveró que el atacante había sido guiado por un “odio anticristiano”, basándose en informaciones iniciales de la investigación. Actualmente, Allen se encuentra bajo custodia en un hospital para una evaluación psiquiátrica y está programado para presentarse ante un tribunal federal en Washington D.C. este lunes.


