Internacional.- En un emotivo encuentro con un niño peruano, el papa León XIV compartió pensamientos sobre el futbol y la vida, enfatizando que no se trata de una competencia individual, sino de un viaje compartido. Renzo, un pequeño de seis años, realizó un interrogatorio conmovedor, planteando inquietudes que fueron respondidas con sencillez y calidez por el pontífice.

Durante su visita a la Iglesia de San Agustín en el barrio de El Raval, León XIV recordó que la vida, al igual que el futbol, se vive mejor en comunidad. «El futbol nos recuerda algo que no debemos olvidar: la vida no es una carrera para lucirse en solitario, sino un camino que aprendemos a recorrer juntos», afirmó el papa.

En su conversación, también reveló que disfruta jugar al tenis y compartió su experiencia como jugador de futbol americano en su juventud. «En mis días en Trujillo, jugué al futbol con seminaristas, aunque, como defensa, no era un gran goleador», bromeó.

León XIV relató que su primer Mundial fue en España 1982, recordando la emoción que se siente al seguir estos eventos deportivos. Asimismo, subrayó la importancia del deporte en la vida cotidiana, diciendo que «un poco de deporte hace bien para todos», enfatizando que es esencial cuidar el cuerpo, la mente y el alma.

Durante la interacción con Renzo, el papa también abordó temas profundos, como el perdón. «Perdonar no significa decir que lo malo estuvo bien. Perdonar es liberarse del odio que puede dominar nuestro corazón», concluyó, dejando una valiosa lección sobre la importancia de mantener un espíritu amistoso y compasivo, especialmente entre los más jóvenes.

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