México.- La alegría de la selección nacional en el reciente Mundial de Fútbol nos ha demostrado que la unidad es posible, a pesar de la polarización que ha marcado los últimos años en el país.
Durante tres semanas, los mexicanos se unieron en torno a una causa común, dejando de lado las divisiones y tensiones que han predominado en la política mexicana. La celebración colectiva superó las adversidades y los discursos que, en ocasiones, han fomentado la discordia.
El gobierno de López Obrador ha contribuido a un ambiente polarizado, con un estilo de confrontación que ha sembrado el odio entre distintos sectores de la sociedad. Bajo su administración, el país se ha visto dividido en categorías: buenos y malos, liberales y conservadores, honestos y corruptos, entre otros. Esta narrativa ha buscado enfrentar a los distintos grupos y dificultar la creación de un sentido de comunidad.
Sin embargo, el Mundial de Fútbol ha mostrado que, a pesar de las diferencias, los mexicanos pueden unirse y celebrar juntos. La felicidad compartida durante este evento fue un bálsamo ante el legado de división.
Por un momento, los ecos de la discordia se vieron opacados por el entusiasmo y la esperanza que el deporte puede brindar. Agradecemos a todos los que hicieron posible este evento y nos recordaron la importancia de la unidad.
Es cierto, sí se pudo.


