México.- En un acto de resistencia pacífica, comunidades indígenas mayo-yoreme han bloqueado indefinidamente la entrada de la planta de amoniaco del grupo Proman, ubicada en la bahía de Ohuira, Sinaloa. Los habitantes de estas comunidades temen que las operaciones de la planta pondrán en peligro una zona natural protegida y provocarán el desplazamiento de sus pueblos.

Felipe Montaño Valenzuela, gobernador indígena de Ohuira y portavoz del movimiento, declaró que permanecerán en el lugar hasta recibir una respuesta satisfactoria del Gobierno federal. “Aquí nos quedaremos el tiempo que sea necesario”, aseguró Montaño, enfatizando la firmeza de su protesta iniciada a las 4:00 horas de este lunes.

Esta ocupación marca un hito, ya que representa la primera vez en 12 años de lucha contra la construcción de la planta de Gas Petroquímica de Occidente por parte de esta comunidad. “Aquí no entra nadie”, afirmó Montaño, quien se reunió recientemente con funcionarias del Gobierno para expresar las preocupaciones de los indígenas.

Entre 150 y 200 personas de las comunidades que se acercan al puerto de Topolobampo han establecido un campamento donde ondean la bandera del colectivo ¡Aquí No! y exigen un diálogo directo con el Gobierno, dejando claro que su única comunicación ha sido con las autoridades y no con la empresa.

La principal solicitud de los manifestantes es la cancelación de la megaplanta, cuya construcción avanza al 88%. Además, piden la reparación de los daños medioambientales ya causados, que incluyen la tala de manglares y la ocupación de humedales.

Montano insistió en que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) tiene el deber de actuar ante el daño ambiental evidente. Recalca que el humedal de Santa María-Topolobampo-Ohuira, de importancia internacional, debe ser protegido, y que no aceptarán el traslado de la planta a otra ubicación, rechazando la noción de que se trate de un proyecto sostenible.

A pesar de la promesa de la Semarnat y Profepa de realizar estudios para evaluar el impacto ambiental, Montaño expresó su preocupación por la posible dilatación en la atención de este asunto relevante. Desde 2014, las comunidades han luchado por su derecho a ser consultadas sobre proyectos en su territorio, un esfuerzo que culminó con una decisión de la Suprema Corte en 2022. Sin embargo, este proceso fue empañado por alegaciones de irregularidades en las votaciones.

La voz de ¡Aquí No! ha alcanzado resonancia internacional, llevando a la ONU a alertar a los gobiernos de Alemania, Suiza y México sobre los peligros que la planta representa, especialmente en su potencial para causar fugas tóxicas y degradas en un ecosistema que sostiene a más de 6,600 personas en la región.

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