Los cuerpos de tres hombres fueron encontrados alrededor de las 6:30 h en la calle principal de El kilómetro 21, una zona rural de Acapulco. Según informes de medios locales, los cadáveres presentaban evidencias de tortura, con las manos atadas, además de la aparición de chalecos tácticos y tres cartulinas con mensajes ominosos.
En Tixtla, se localizaron los cuerpos de dos hombres en la carretera federal Tixtla-Chilpancingo, también marcados por signos de violencia. Ambos casos evidencian la creciente ola de criminalidad que azota la región.
Por otro lado, en Marquelia, tres hombres fueron encontrados dentro de un automóvil calcinado en la comunidad de La Guadalupe. Según las primeras versiones, un grupo armado interceptó a las víctimas, dispararon contra ellas y posteriormente incendiaron el vehículo.
Estos asesinatos reflejan la continuidad de un patrón de violencia que comenzó en mayo, un mes que ya había sido testigo de numerosos homicidios y desplazamientos forzados en localidades como Chilapa y Olinalá. En Chilapa, al menos tres comunidades sufrieron ataques durante varios días por parte del grupo criminal conocido como Los Ardillos, lo que llevó a la intervención del Gobierno federal ante la creciente inseguridad.


