Internacional.- El FBI ha confirmado que está llevando a cabo una investigación para determinar si existe alguna relación entre la muerte o desaparición de 11 científicos que trabajaban en áreas de tecnología nuclear o espacial en Estados Unidos. Este tema ha capturado la atención tanto del público general como del presidente de Estados Unidos, quien ha expresado su preocupación al respecto.
Según un comunicado emitido por la agencia, el FBI lidera la iniciativa para establecer conexiones entre estos casos, con la colaboración de varios organismos, incluyendo el Departamento de Energía y el Departamento de Guerra, así como autoridades estatales y locales. Aunque actualmente no se han encontrado pruebas concretas que unan estos incidentes, especulaciones sobre posibles conspiraciones han comenzado a circular en las redes sociales, lo que incluso ha llevado el tema a ser discutido en la Casa Blanca.
Entre los casos que se investigan se encuentran los de cuatro científicos relacionados con el condado de Los Ángeles. Entre ellos se halla Carl Grillmair, astrofísico de Caltech, quien falleció de manera inesperada. Otros tres expertos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA, identificados como Michael David Hicks, Frank Maiwald y Mónica Jacinto Reza, también están en el centro de la investigación. Grillmair murió en febrero, mientras que Hicks y Maiwald fallecieron en años recientes, y Reza ha estado desaparecida desde junio del año pasado.
Otro nombre que se suma a la lista es el del mayor general retirado William Neil McCasland, quien ha estado desaparecido desde finales de febrero. Con una carrera distinguida en la investigación aeroespacial, McCasland fue un destacado líder de proyectos en el Pentágono.
El caso del científico Jason Thomas, director de Novartis, también ha suscitado interés tras su desaparición en diciembre; su cuerpo fue encontrado tres meses después sin signos evidentes de crimen. Asimismo, la muerte de Amy Eskridge, ocurrida por una herida de bala autoinfligida en junio de 2022, ha generado controversia debido a sus afirmaciones sobre una “guerra psicológica” que afectaba su trabajo en el ámbito de la antigravedad.
Además, el FBI investiga la muerte del científico portugués Nuno Loureiro, asesinado en su hogar en Massachusetts, un caso relacionado con un tiroteo en la Universidad Brown. Loureiro era un experto reconocido en fusión nuclear y estaba al mando del Centro de Ciencia del Plasma y Fusión del MIT.
La serie de desapariciones y fallecimientos de estos especialistas sigue generando inquietud en la comunidad científica y el público en general, mientras las autoridades continúan su labor investigativa.


