Internacional.- David Rivera, excongresista de Florida, ha sido encontrado culpable de conspiración tras una campaña orientada a influir en el Gobierno de EE.UU. para reducir las sanciones contra el régimen de Nicolás Maduro durante la presidencia de Donald Trump. Rivera enfrenta una potencial condena de hasta 10 años de prisión.
El tribunal en Miami también dictó culpabilidad por registrarse como agente extranjero y por lavar dinero, en complicidad con su asesora, Esther Nuhfer. Durante el juicio, que se extendió por cinco semanas, fue testigo el actual secretario de Estado, Marco Rubio, quien no enfrenta cargos.
Rubio, en su testimonio, reveló que se reunió en dos ocasiones con Rivera en 2017, donde discutieron estrategias para promover la salida de Maduro y la organización de elecciones en Venezuela. La fiscalía expuso que Rivera había sido contratado por la estatal petrolera venezolana con el objetivo de persuadir a la administración Trump para que aliviara las restricciones impuestas al gobierno chavista.
Este hallazgo judicial contrasta con la imagen pública que había cultivado Rivera como un firme opositor a Maduro y al régimen cubano. El fiscal Roger Cruz subrayó durante el juicio que, a pesar de su retórica anticomunista, Rivera había colaborado activamente con el régimen de Maduro.
Rivera, quien se había declarado inocente, argumentó que sus acciones estaban dirigidas a derrocar al gobierno de Maduro y alegó que su contrato con la empresa venezolana no requería que se registrara como agente extranjero.


