Internacional.- En una poderosa ceremonia en la basílica de San Pedro, el Papa hizo un llamado a la unidad en la Iglesia, subrayando que la comunión no se logra endureciendo posiciones individuales, sino buscando puntos de encuentro en la Verdad. Este mensaje fue parte de su homilía durante la festividad de los santos Pedro y Pablo.

El Pontífice recordó que las llaves que simbolizan a San Pedro no están destinadas a derribar puertas, sino a abrir y cerrar, transformando espacios aislados en un hogar común. Aseguró que una verdadera llave busca en su interior las manivelas adecuadas para superar bloqueos y unir a las personas.

Al celebrar la grandeza de los pilares de la Iglesia, el Papa enfatizó que su fuerza radica en la capacidad de conversión y en el reconocimiento de los propios errores. Mencionó que, a pesar de haber negado a Jesús, San Pedro fue capaz de arrepentirse sinceramente y continuar su misión, incluso hasta el martirio.

En el caso de San Pablo, destacó su transformación a través de la Palabra de Dios, la cual lo guió desde la violencia hacia el camino del amor. Esta narrativa invita a todos a abrirse a la transformación personal.

La misa incluyó la bendición de los palios que portarán nuevos arzobispos metropolitanos, simbolizando su compromiso pastoral de cuidar y guiar a sus comunidades, aun sacrificando su tiempo y esfuerzo por el bienestar espiritual de los demás.

Entre los asistentes se encontraba una delegación del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla, lo que resalta la importancia del diálogo y la unidad entre diferentes tradiciones cristianas.

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