Internacional.- El presidente de Rusia, Vladímir Putin, presidió un desfile del Día de la Victoria que, este año, se presenta como el más sobrio en dos décadas, en medio de un contexto de creciente incertidumbre por la guerra en Ucrania.

Con motivo del 81 aniversario de la victoria del Ejército Rojo sobre la Alemania nazi, la emblemática Plaza Roja de Moscú careció de la habitual exhibición de fuerzas, al no presentar tanques, artillería pesada ni misiles. Esta decisión, que responde a la supuesta amenaza de drones ucranianos, refleja un debilitamiento en la imagen de Putin, quien enfrenta los niveles más bajos de popularidad desde 2022 y rumores de tensiones internas en el Kremlin.

Un ambiente de desánimo

La celebración, que duró apenas 45 minutos, se convirtió en la más breve de su historia reciente. La ausencia de armamento pesado y la falta de desfiles de cadetes evidencian un cambio notable respecto a años anteriores. A diferencia de la treintena de líderes presentes en el desfile del año pasado, en esta ocasión solo asistieron cinco mandatarios, entre ellos los de Bielorrusia, Malasia, Laos, Kazajistán y Uzbekistán.

La tradicional marcha del Regimiento Inmortal, en la que los ciudadanos exhiben retratos de sus antepasados que lucharon en la Gran Guerra Patria, también fue omitida, lo que simboliza un ambiente de desánimo palpable.

Retos diplomáticos y la celebración del desfile

Cabe destacar que, poco antes del evento, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció una tregua de tres días entre Rusia y Ucrania, lo que permitió la celebración del desfile, algo inicialmente rechazado por ambos bandos. Esta tregua también contempla un canje de prisioneros de guerra, lo que se considera un avance en las negociaciones.

A pesar de estas negociaciones, el Kremlin acusó a Ucrania de violar el alto el fuego, mientras que Putin, en su discurso, rindió homenaje al pueblo soviético y reiteró la narrativa de que Rusia lucha contra una agresión respaldada por la OTAN. En medio de la tensa situación, la presencia de tropas del Ejército Popular de Corea en el desfile se destacó como una de las pocas novedades.

Conclusiones sobre la celebración

La celebración del Día de la Victoria este año ha sido un reflejo del panorama político actual en Rusia y el impacto de la guerra en Ucrania. La falta de participación de líderes occidentales y la brevedad del evento sugieren un futuro incierto para el Kremlin en medio de un conflicto prolongado.

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