Internacional.- Durante la presidencia de Donald Trump, se deportaron alrededor de 4 mil 353 cubanos hacia México, lo que representa más de un tercio de los migrantes no mexicanos expulsados a ese país. Esta cifra fue revelada por Human Rights Watch (HRW), que informa sobre las difíciles condiciones que enfrentan estos migrantes en su nuevo entorno.
Desde el 20 de enero de 2025 hasta el 9 de marzo de 2026, EE.UU. ha enviado cerca de 13 mil migrantes de países diferentes a México. De estos, los cubanos constituyen el grupo más grande, según el informe de HRW. La organización señala que muchos de ellos se encuentran en una situación de abandono, sin acceso a servicios básicos y necesidades esenciales.
Un deportado, identificado como Harold A., expresa la desesperación que sienten muchos al comentar: «Nos están abandonando aquí a morir. No hay ayuda, no podemos trabajar porque no tenemos papeles». Este sentimiento de desamparo refleja la difícil situación que enfrentan los hombres y mujeres que, tras huir de la represión en Cuba, ahora se ven atrapados en un entorno hostil en México.
Según HRW, durante el gobierno de Joe Biden, las deportaciones de cubanos han sido drásticamente menores, con menos de 100 expulsiones mensuales en comparación con las más de 500 mensuales registradas bajo Trump. Este cambio de enfoque ha llevado a una mayor vulnerabilidad para muchos cubanos, quienes se enfrentan a condiciones precarias en el sur de México, sin un camino claro hacia el reconocimiento legal.
Los testimonios recopilados por HRW de 53 deportados en Chiapas y Tabasco revelan que muchos de ellos vivieron años o décadas en EE.UU., predominantemente en Florida, antes de ser enviados de vuelta. Estos cubanos no solo enfrentan desafíos inmediatos, como la falta de vivienda, sino que también se ven expuestos a riesgos mayores, como la explotación por parte de grupos delictivos.
Alcira Silva Hava, autora del informe, destaca que sin acceso a un sistema de refugio adecuado y sin una alternativa legal proporcionada por el gobierno mexicano, los deportados quedan a merced de una violencia y precariedad alarmantes.
La política de EE.UU. sobre migración y deportaciones ha cobrado particular relevancia en los últimos años, especialmente cuando se considera el contexto de las relaciones entre EE.UU. y Cuba, que incluyen presiones significativas sobre el régimen cubano.


