Internacional.- La situación en Cuba se torna crítica, ya que el canciller Bruno Rodríguez ha denunciado un bloqueo total impuesto por Estados Unidos, que se asemeja a un cerco militar. Esta acusación surge en medio del aumento de sanciones y un asedio petrolero iniciado en enero, que ha intensificado la crisis económica en la isla.
Rodríguez, a través de sus redes sociales, subrayó que el gobierno estadounidense está llevando a cabo un plan dirigido a asfixiar económicamente a Cuba. Esta estrategia incluye restricciones que impiden que empresas internacionales suministren piezas y tecnología esencial para las termoeléctricas cubanas, así como la prohibición de venta de petróleo desde cualquier parte del mundo a la isla.
Las sanciones también han afectado gravemente a CUPET, la empresa estatal cubana responsable de la extracción y refinamiento de petróleo. Washington sostiene que este tipo de activos fueron expropiados de manera ilegal a propietarios estadounidenses, lo que justifica, según ellos, las restricciones impuestas.
El expresidente Donald Trump implementó una Orden Ejecutiva el pasado 1 de mayo, que amenazaba con sanciones a entidades extranjeras que trabajaran en sectores clave de la economía cubana, como energía, defensa y minería. Asimismo, se prohibió la entrada a EE.UU. a personas con vínculos con el gobierno cubano que hayan participado en violaciones de derechos humanos o corrupción.
Este contexto ha llevado a la minera canadiense Sherritt a suspender su participación directa en la extracción de níquel, y a grandes cadenas hoteleras como Meliá, Iberostar y Blue Diamond a detener sus operaciones en la nación caribeña.
Rodríguez también resaltó que las medidas estadounidenses buscan obstaculizar el desarrollo económico de la isla y afectan la procedencia de sus fondos. A esto se suma el hecho de que varios gobiernos de América Latina y el Caribe han reducido o finalizado su cooperación médica con Cuba bajo la presión de EE.UU., incluyendo a países como Honduras, Guatemala y Jamaica.
Desde mediados de 2024, Cuba se encuentra inmersa en una grave crisis energética, con apagones que pueden durar hasta 72 horas, exacerbando una recesión económica que ya se arrastra desde hace seis años. La economía estatal está prácticamente paralizada y se prevé una contracción del 6.5% para este año, sumándose a un descenso acumulado durante los últimos cinco años que supera el 15%.


