México.- Un préstamo sostenible de 1,250 millones de dólares, concedido por un grupo de siete bancos internacionales a Ternium para desarrollar una nueva planta siderúrgica en Nuevo León, suscita preocupaciones sobre su impacto en la calidad del aire. Según un análisis de la ONG BankTrack y la Fair Steel Coalition, este proyecto podría agravar la contaminación en la región y fortalecer la dependencia de combustibles fósiles.
Un análisis crítico del financiamiento
El informe forma parte de una investigación más extensa sobre el financiamiento climático en la industria del acero. En este sentido, BankTrack ha destacado cómo diversas entidades financieras de Europa y Estados Unidos respaldan proyectos de alta emisión a pesar de etiquetarlos como sostenibles.
La planta se ubicará en Pesquería, en el área metropolitana de Monterrey, y el financiamiento fue asegurado en agosto de 2025 con una proyección de operación hasta 2076.
Bancos involucrados en el financiamiento
- BNP Paribas
- JPMorgan Chase
- Citigroup
- Natixis
- Crédit Agricole CIB
- Intesa Sanpaolo
- Mediobanca
Riesgos para la salud y el medio ambiente
Aunque Ternium afirma que su planta utilizará gas natural en vez de carbón, el análisis resalta que esta tecnología aún generará emisiones significativas de CO2, lo que podría contribuir a la ya crítica contaminación en Monterrey. Las ONG también subrayan que esta planta podría contradecir los esfuerzos recientes de la administración de Claudia Sheinbaum para reducir la contaminación atmosférica en la ciudad.
Monterrey ya se enfrenta a una crisis ambiental, siendo una de las regiones con los peores niveles de contaminación por partículas finas en Norteamérica. La actividad industrial, con Ternium entre los principales responsables de emisiones de metales pesados como plomo y cadmio, representa cerca del 60% de las emisiones en el área.
El futuro del proyecto y la respuesta de los bancos
Las ONG han expresado su preocupación de que el proyecto prolongue el uso de combustibles fósiles a lo largo de varias décadas. Aunque los bancos han establecido ciertas restricciones para financiar proyectos de gas, estas se excluyen del ámbito del acero y no consideran los efectos en la contaminación del aire.
Quentin Aubineau, activista en BankTrack, instó a las instituciones financieras a reconocer los riesgos asociados con la planta de Ternium y a implementar pautas de financiamiento más estrictas. Diana Figueroa, coordinadora de la Fair Steel Coalition, comentó que la población de Nuevo León terminará pagando el costo de un préstamo que no brinda soluciones ambientales efectivas y que solamente aumenta los peligros para la salud pública.


