Internacional.- La muerte de Lorenzo Salgado, un migrante mexicano que fue abatido por un agente de ICE en Houston, ha desatado una serie de acusaciones por parte de su abogado, Domingo García. Este afirma que el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas está tratando de encubrir lo que considera un crimen.
García, quien también forma parte de la organización LULAC, sostiene que la agencia federal ha ofrecido versiones contradictorias respecto al incidente. En una reciente intervención, el abogado rechazó la afirmación de que los agentes no portaban cámaras corporales y aseguró que existen grabaciones que contradicen esta declaración.
Los testigos del acontecimiento, quienes viajaban con Salgado, han negado las acusaciones de que su vehículo intentó embestir a los agentes, lo que añade más controversia a la situación. «No chocaron contra los vehículos de los agentes y no intentaron arrollarlos», afirmó Hugo Balderas, abogado de los acompañantes de Salgado, durante una rueda de prensa.
La familia de Salgado expresa su desconfianza en la posibilidad de una investigación justa y objetiva por parte del Gobierno federal. En palabras de García, es esencial que las autoridades reconozcan sus errores. «La persona responsable debe enfrentar las consecuencias. La familia de Lorenzo clama por justicia,» declaró.
En un relato desgarrador, García además denunció que tras ser herido, Salgado enfrentó un trato inhumano, siendo esposado y despojado de sus pertenencias mientras yacía en el suelo. «En lugar de recibir auxilio, lo trataron como a un perro», lamentó el abogado.
Salgado, de 52 años, vivió durante tres décadas en Estados Unidos, donde era dueño de un pequeño negocio de construcción y trabajaba como carpintero. Su familia solicita una pronta respuesta y justicia ante esta tragedia.


