Internacional.- El miércoles 25 de marzo de 2026, las largas filas en los aeropuertos de Estados Unidos continuaron como resultado de la escasez de personal de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA). A pesar del despliegue de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), la situación no mejoró.
En las terminales de Nueva York, los tiempos de espera superaron la media hora, mientras que en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta y el Aeropuerto Intercontinental George Bush de Houston, las esperas se prolongaron más de dos horas.
La crisis de personal de la TSA
La administradora interina de la TSA, Ha Nguyen McNeill, compareció ante el Congreso y alertó sobre los tiempos de espera más prolongados en la historia del organismo debido a la pérdida de más de 480 agentes de seguridad durante la crisis actual.
Entre los aeropuertos más afectados, Houston reportó una disminución del 43% en el personal del Aeropuerto William P. Hobby y un 39.8% en el George Bush. En Atlanta, la ausencia alcanzó el 36.6%, y en Nueva York, el Aeropuerto Internacional John F. Kennedy sufrió un 36.8% de bajas y LaGuardia un 17.1%, agravadas por un incidente reciente que cerró temporalmente una terminal.
Impacto en los viajeros
La capital de EE.UU. también registró ausencias significativas, con un 28.6% de personal en el Aeropuerto Internacional Thurgood Marshall de Baltimore-Washington y un 17.6% en el Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington. En total, el 11.14% de los empleados de TSA en todo el país no se presentó a trabajar.
La situación se deriva de un bloqueo en el Senado sobre el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional, que ha llevado a un cierre parcial y a la congelación de pagos para los trabajadores de la TSA, quienes deben continuar laborando sin compensación oficial debido a sus estatus como empleados esenciales.
A pesar de la asistencia del ICE en funciones no técnicas como la supervisión y control de multitudes, los viajeros han reportado múltiples inconvenientes, incluyendo la pérdida de vuelos por las largas colas que continúan desbordando las capacidades de los aeropuertos. Según Tom Homan, quien lidera la gestión fronteriza de la Casa Blanca, el ICE no está en condiciones de abordar la falta de personal que afecta severamente la experiencia de los pasajeros.
La combinación de estos factores ha generado una creciente frustración entre los viajeros, quienes enfrentan un panorama incierto a la hora de planificar sus llegadas a los aeropuertos.


