Internacional.- Agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) han sido enviados desde el lunes 23 de marzo de 2026 a los aeropuertos de John F. Kennedy (JFK) y Newark, en Nueva York, con el objetivo de aliviar la carga de trabajo de la Administración de Seguridad del Transporte (TSA).
Un portavoz de la Autoridad Portuaria destacó que esperan que el personal asignado reciba la capacitación adecuada para apoyar en las tareas de control de pasajeros. Este movimiento se produce en medio de una crisis en la que los trabajadores de TSA no han recibido sus salarios desde febrero.
Tom Homan, el coordinador de la frontera de la Casa Blanca, anunció que la intervención de ICE busca ayudar a los empleados de la TSA en funciones que no requieren especialización, como la supervisión de salidas. Sin embargo, esta decisión ha sido objeto de críticas. Mikie Sherrill, gobernadora de Nueva Jersey, expresó su oposición, argumentando que el envío de agentes sin la formación necesaria no resulta ser una solución válida.
“Cada vez que el presidente Trump se inmiscuye, genera caos entre los ciudadanos americanos. Esta última medida no es la excepción”, afirmó Sherrill en un comunicado.
La situación se agrava con el reciente rechazo del Senado a financiar al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) por quinta vez desde febrero, lo que ha llevado a un cierre parcial que afecta directamente a TSA y otras agencias migratorias. La falta de pagos ha llevado a muchos trabajadores de TSA a solicitar licencias o incluso renunciar, lo que ha generado largas filas en aeropuertos como JFK y Newark.
Este despliegue ocurre poco después de un accidente en el aeropuerto de LaGuardia, donde un avión de Air Canada y un camión de bomberos colisionaron, resultando en la muerte del piloto y el copiloto, y dejando varios heridos. Como consecuencia, la terminal de LaGuardia permanecerá cerrada al menos hasta las 14:00 horas locales.


