México.- La detención de Blanca María del Rocío Estrada Ortega ha reavivado el interés en el caso Ayotzinapa, donde desaparecieron 43 jóvenes normalistas. La ex visitadora del Tribunal Superior de Justicia de Guerrero fue arrestada el 10 de marzo, en su vivienda en la Ciudad de México, a raíz de un operativo en el que se hallaron medicamentos controlados y cartuchos de uso exclusivo del Ejército, aunque los videos cruciales sobre el caso no fueron encontrados.
A pesar de su edad—73 y 83 años—y problemas de salud, la jueza dictó prisión preventiva para las detenidas. Los abogados solicitaron prisión domiciliaria, argumentando severas condiciones de salud, pero no se concedió dicha medida.
Estrada ostenta un historial complicado, habiendo sido investigada en 1995 por su posible imputación en el caso “Aguas Blancas” durante el mandato del Gobernador Rubén Figueroa, donde fue finalmente absuelta.
Su vinculación actual se centra en la desaparición de los videos del Palacio de Justicia de Iguala, que supuestamente habían capturado elementos clave del momento en que los normalistas fueron secuestrados. Organismos como la CNDH han cuestionado la falta de estas grabaciones, que podrían haber aportado evidencia crucial a las investigaciones.
Desde el 2016, la CNDH ha estado indagando la desaparición de los normalistas, enfatizando la ocultación de las grabaciones, que eran vitales para esclarecer los sucesos de aquella noche trágica. En efecto, sus pesquisas han revelado que la policía de Iguala y otros cuerpos de seguridad estuvieron involucrados en estos actos. Aunque no se dispone de los videos, se han hecho recreaciones basadas en testimonios que han ayudado a reconstruir la secuencia de los hechos de forma efectiva.
Mientras las autoridades continúan investigando, el caso Ayotzinapa sigue siendo un símbolo de la lucha por la justicia en México, donde la búsqueda de la verdad parece lejos de concluir.


