Internacional.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha intensificado la presión sobre sus aliados al sugerir que podría retirar a su país de la OTAN si no reciben el apoyo necesario para desbloquear el Estrecho de Ormuz, un crucial canal de petróleo donde transita el 20% del crudo mundial.

Esta advertencia surge en un contexto en el que el mandatario intenta poner fin al conflicto con Irán, exacerbado por la ofensiva del 28 de febrero y las consecuencias económicas del bloqueo en Ormuz, que afectarían gravemente a la economía global.

En conversaciones recientes con el diario británico The Telegraph y la agencia Reuters, Trump expresó su frustración por la falta de apoyo de la OTAN en este asunto y señaló que está considerando seriamente la posibilidad de abandonar la Alianza tras el conflicto, lo que dejaría al bloque sin su principal aportante financiero.

Críticas hacia la Alianza Atlántica

Trump, un crítico habitual de la OTAN, ha presionado constantemente para que sus aliados incrementen sus gastos militares. Aunque su salida de la Alianza podría ser complicada, tiene la capacidad de disminuir el compromiso de Estados Unidos con la organización, establecida en 1949.

En sus declaraciones, Trump afirmó: «Nunca me emocionó la OTAN. Siempre supe que era un tigre de papel». Recalcó que, a pesar del respaldo de EE.UU. a sus aliados, ha sentido que estos han fallado a su país en momentos críticos, citando la situación en Ucrania como ejemplo de esta falta de apoyo.

Reacciones de los países aliados

La respuesta de los aliados europeos ha sido clara: no consideran este conflicto como una guerra que les pertenezca y solo participarán en operaciones defensivas. Similares visiones se han manifestado en Asia, donde Japón ha declarado que solamente intervendrá en el Estrecho si se establece un alto el fuego.

Trump también ha señalado que, en vista de las consecuencias económicas del conflicto y su baja aceptación entre el público estadounidense, está buscando poner fin a la contienda. Durante su discurso previsto para esta noche, afirmó que Estados Unidos podría retirarse de Irán en «dos o tres semanas», ya que considera que los objetivos de prevenir el desarrollo de armamento nuclear en la República Islámica están casi cumplidos.

El presidente se ha mostrado receptivo a considerar un alto el fuego, siempre que Irán acceda a desbloquear Ormuz. Sin embargo, ha emitido mensajes contradictorios; mientras mantiene que las negociaciones con Teherán están avanzando, ha ordenado el despliegue de miles de marines en la región y no excluye la posibilidad de enviar tropas adicionales.

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