Internacional.- Repartidores de comida en Nueva York se congregaron para rendir homenaje a Darlyn Zacarías, un joven de 28 años que perdió la vida tras ser atropellado por un conductor que acumuló 19 arrestos por violaciones de tránsito. Este triste suceso ha reavivado la demanda de medidas más estrictas que protejan a los «deliveristas» de la ciudad.
Durante una vigilia en Harlem, los participantes portaron rosas blancas, pancartas exigiendo justicia y la fotografía de Zacarías. El accidente, ocurrido mientras Zacarías trabajaba, ha resaltado las peligrosas condiciones laborales que enfrentan estos trabajadores por aplicación.
De acuerdo con la organización Worker’s Justice Project, este incidente se suma a una lista alarmante de lesiones y muertes en un sector que ya es considerado uno de los más riesgosos de la ciudad. Gustavo Ajche, un repartidor guatemalteco y cofundador de Los Deliveristas Unidos, expresó su indignación: «Él iba en su bicicleta cuando el conductor violento lo arrolló. Hay que poner un alto a esta situación».
Ajche y sus compañeros piden que la legislatura estatal apruebe la propuesta de ley “Stop Super Speeders”, que obligaría a los conductores reincidentes a instalar tecnología que limite su velocidad a solo 5 millas más por hora del límite permitido. Esta propuesta está actualmente en evaluación, enfrentando oposición por la posibilidad de que Nueva York se convierta en una ciudad más lenta.
Sin embargo, Ajche indicó que las estadísticas son claras: de 15 a 20 repartidores mueren anualmente en las calles neoyorquinas. Zacarías era un repartidor desde hace dos años y su familia, que también estuvo presente en la vigilia, cuestiona por qué el conductor responsable había eludido la justicia tantas veces antes.
El conductor, Kevin Crosby, de 49 años, ha sido detenido nuevamente, enfrentando cargos por homicidio involuntario y conducción bajo los efectos de sustancias. La justicia le ha sido negada con la imposición de una fianza de forma que pueda garantizar la seguridad pública.
Sus seres queridos, devastados por esta nueva pérdida, dejaron velas y flores en el lugar del accidente como un acto de amor y recordatorio de los sueños de Zacarías, que era un padre dedicado a su hijo de diez años.


