Internacional.- Comerciantes y transportistas que operan en la frontera entre Ecuador y Colombia se unieron este miércoles en una misa binacional, solicitando a los presidentes Daniel Noboa y Gustavo Petro que establezcan un diálogo que ayude a resolver la crisis económica que afecta a esta región, consecuencia de la guerra comercial entre ambos países.
El obispo de Tulcán, monseñor Carlos Yépez, fue claro en su mensaje: “Instamos a nuestros líderes, tanto de Ecuador como de Colombia, a que se acerquen al pueblo, conversen y legislen pensando en las necesidades de la ciudadanía, no desde una perspectiva distante”. Yépez destacó que muchos ciudadanos están sufriendo debido a la drástica imposición de aranceles que han alcanzado hasta el 50%, lo que ha limitado el intercambio de productos entre las naciones.
El sacerdote compartió su preocupación al señalar que transportistas, pequeños comerciantes, estibadores y cambistas se encuentran en una situación desesperante por la pérdida de empleos. “La pobreza y la miseria se están intensificando en estas comunidades”, advirtió.
El padre Anselmo Argoti, vicario del municipio colombiano de Ipiales, anunció que también llevará a cabo un viacrucis en la frontera el próximo viernes. Refirió que las comunidades fronterizas están enfrentando un “viacrucis muy doloroso” debido a las estrictas medidas arancelarias.
“Hacemos un llamado fervoroso a Dios para que nos ayude a superar esta crítica situación económica que enfrentamos. Somos testigos del desabastecimiento y la falta de recursos en los hogares, que son quienes más padecen”, añadió Argoti.
La controversia comercial se inició en enero, cuando el presidente Noboa impuso un arancel del 30% sobre las importaciones colombianas, justificado por la inacción percibida del gobierno colombiano en la lucha contra el narcotráfico en la frontera. Esta tasa se incrementó a 50% en marzo, coincidiendo con el cierre de Colombia a la importación de productos ecuatorianos, como arroz y banano, que son esenciales para la economía de Ecuador.
Como parte de la escalada, Colombia también interrumpió la interconexión eléctrica con Ecuador, provocando que este último aumentara el costo del transporte de petróleo de Ecopetrol a través de sus oleoductos de manera significativa.
A pesar de que Ecuador y Colombia han mantenido históricamente una relación comercial sólida, con un intercambio que en años recientes ha alcanzado los 2.800 millones de dólares, el presidente Noboa ha afirmado que la guerra comercial ahora ha resultado en una balanza comercial favorable para Ecuador, reportando un superávit de 62.8 millones de dólares.
La situación se ha complicado aún más con la reciente tensión provocada por la aparición de una bomba sin detonar en territorio colombiano, en el contexto de operaciones militares de Ecuador, en colaboración con Estados Unidos, contra grupos criminales en la frontera. Mientras tanto, fuentes tanto locales como el New York Times han reportado que el objetivo de estos ataques no era más que una granja local, no vinculada a actividades criminales.


