La “telenovela” de AMLO: duro editorial en el New York Times sobre las “mañaneras” del presidente

Carlos Malamud, catedrático de Historia de América de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), dice que la zona de América Latina, en un contexto de deterioro, se está caracterizando por el surgimiento de liderazgos caudillistas, proteccionistas y hasta cierto punto nacionalistas, es decir, se están teniendo mínimas expectativas internacionales para que las naciones puedan trabajar en los problemas internos de manera individual.

Entre 2017 y 2019, catorce países del continente americano votaron por una nueva administración. Una de las figuras que resultó victoriosa fue Andrés Manuel López Obrador en México.

La personalidad de AMLO constituye una forma peculiar de hacer política, pues utiliza estrategias que giran en torno a la polémica, la confrontación y lo mediático. Todo esto ocurre en plena era digital, donde la información se vuelve más valiosa e inmediata.

Ante este contexto, Alberto Barrera Tyszka, poeta venezolano, explicó en un artículo titulado “La nueva telenovela mexicana” que la lógica del espectáculo mediático es imbatible, pues no respeta ninguna convención, no se atiene a ninguna norma.

En el texto publicado este domingo en The New York Times, Barrera Tyszka señala que en México se está realizando una “nueva telenovela”. “Cada mañana, el presidente Andrés Manuel López Obrador tiene su propio espacio televisivo para neutralizar la información: las Mañaneras”, se lee en el artículo.

La conferencia matutina se vuelve un espacio para la propaganda y evitar la política. Alberto Barrera indica que en los últimos días “su espectáculo vuelve a dar un giro y abre la posibilidad de enjuiciar a los expresidentes que lo han antecedido”. En términos de show business, explica el columnista, “no está nada mal: así, al menos en la pantalla, deja de ser presidente y vuelve a ser candidato”.

Durante el artículo, el poeta venezolano cita a Omar Rincón, periodista colombiano que investiga el fenómeno de los “telepresidentes” y propone que se les analice más que desde su ideología, desde las claves de la telenovela.

El caso de AMLO, describe Barrera Tyszka, tendría una línea argumental donde el presidente es “un hombre puro”, un “justiciero honesto” 
(Foto: Cuartoscuro)El caso de AMLO, describe Barrera Tyszka, tendría una línea argumental donde el presidente es “un hombre puro”, un “justiciero honesto” (Foto: Cuartoscuro)

Rincón demuestra que el desempeño de liderazgo, ligado al ámbito mediático, “establece un tipo de relación con la audiencia más cercana a las reglas de la emoción melodramática que al debate de ideas, propuestas y acciones políticas”.

El caso de AMLO, describe Barrera Tyszka, tendría una línea argumental donde el presidente es “un hombre puro”, un “justiciero honesto” que llega a “salvar al pueblo”, un ente que viene de ser “ultrajado” y “violentado” por “la mafia del poder”, una etiqueta que sirve para villanizar a “corruptos, delincuentes, pero también a críticos independientes”.

“Esta narrativa supone que la relación entre el líder inmaculado y el pueblo víctima es directa y transparente. Se aman con fluida pasión y entrega. Todos los otros vínculos y conexiones parecen protocolos ante este poder inmenso que se refuerza más con cada ataque. Todo podrá verse como la pelea titánica del héroe para proteger a la muchacha virgen del apetito voraz de los depredadores”, explica el colaborador de The New York Times.

FRENAAA reza (Foto: EFE)
“El defensor del pueblo necesita de más enemigos. Si no los tiene, pierde su identidad", concluye el escritorFRENAAA reza (Foto: EFE) “El defensor del pueblo necesita de más enemigos. Si no los tiene, pierde su identidad», concluye el escritor

En esta telenovela, según Barrera Tyszka, existen más capítulos, tales como la rifa del avión presidencial, el ataque a periodistas e intelectuales o la trama de enjuiciar a ex mandatarios con una consulta popular. A pesar de la crisis sanitaria y el poco crecimiento económico que tendrá México, el columnista asegura que AMLO siempre logra distraer al auditorio con discursos electorales: castigar a los malos y democratizar sufrimiento.

“La mecánica de la exhibición audiovisual supone que la audiencia no necesita discernir, que solo quiere engancharse efectivamente con lo que sucede en la pantalla. Los telepresidentes conocen a su público y saben manejar su programación. Muchas veces al tratar de confrontarlos se corre el riesgo de caer en su juego, de reforzarlos”, señala Barrera Tyszka.

Al final, Barrera Tyszka indica que movimientos como el Frente Nacional Anti Andrés Manuel López Obrador (FRENAAA) terminan beneficiando al mandatario, pues los proyectos de oposición se vuelven frívolos y alimentan esta ficción.

“El defensor del pueblo necesita de más enemigos. Si no los tiene, pierde su identidad y corre el riesgo de quedarse sin espectáculo, de quedar solo ante la realidad”, concluye el escritor.