La mutación del narco en Guerrero: del crimen organizado a las autodefensas

Las similitudes entre organizaciones criminales y algunos de los grupos de autodefensa en Guerrero van más allá de sus historias de origen: comparten también la manera en la que trabajan.

Algunas autodefensas utilizan las mismas armas de fuego que sus contrapartes criminales, de acuerdo con un análisis de International Crisis Group titulado “Mexico’s Everyday War: Guerrero and the Trials of Peace”. Entrenan células de ejecutores, contratan ex agentes militares, y se basan en tácticas de combate similares.

Además, también utilizan la violencia como propaganda, incluyendo el desmembrar cuerpos de enemigos en cámara para después publicar los videos en redes sociales. El líder de una autodefensa, entrevistado por International Crisis Group, admitió los paralelos: “Desafortunadamente, hemos tenido que convertirnos en esto, así de extremistas y agresivos, para responder a nuestros enemigos”.

Describió los patrones de la escalada de violencia, en los cuales los civiles armados han dejado atrás los rifles de caza para utilizar armamento de alto calibre, y adoptado métodos insurgentes como el uso de coches bomba.

Los grupos actuales de autodefensas se han desarrollado hacia una gran variedad de organizaciones presentes en cientos de comunidades y a través de miles de miembros armados. La expansión desafía la tendencia de fragmentación presente en los grupos ilegales armados en México.

En cuanto a la evolución del conflicto en Guerrero, señaló International Crisis Group, también ha entrado a una nueva fase: las autodefensas están adquiriendo “un alcance operacional y una sofisticación estratégica” que rebasan a la mayoría de los grupos criminales.

Un incidente que encapsula estos cambios es la invasión de Filo de Caballos. El poblado, situado a 80 kilómetros de Chilpancingo, se encuentra en la mitad de una gran región de cosecha de amapola y producción de heroína. “Le debe su valor estratégico a la carretera que lo conecta con la capital del estado, la cual es sólo una de las pocas vías pavimentadas que van de las tierras altas a las tierras bajas, y es vital para exportar drogas ilícitas y llegar a minas de oro”, puntualizó el análisis.

Actitudes hostiles entre el Cártel del Sur y una alianza del Frente Unido de Policías Comunitarias del Estado de Guerrero (FUPCEG) y el llamado Cártel de la Sierra, otro grupo relacionado con los Beltrán Leyva y Los Rojos, se han intensificado desde el 2017, declararon pobladores, y llegó a un clímax el 11 de noviembre del 2018.

Al mediodía, declaró un hombre que vivía en Filo de Caballos en ese entonces, comenzó la invasión: “Habían alrededor de 3,000 hombres. Primero oímos los disparos desde afuera del poblado y pensamos que era más de lo mismo. Pero se acercaban cada vez más hasta que entraron a la comunidad. La balacera duró hasta las 7 PM. Las balas volaban por todos lados, pegándole hasta la cortina metálica de nuestra tienda. Abracé el piso todo el tiempo. Ni siquiera me atrevía a ir al baño”.

Cuando Crisis Group visitó el poblado seis meses después, las casas con las paredes llenas de hoyos por balas y casquillos de rifles semiautomáticos en los pisos de las calles evidenciaban la intensidad de la batalla.

En total, el 11 de noviembre del 2018, de acuerdo con informantes locales, organizaciones de derechos humanos, y reportes de la prensa, el enfrentamiento desplazó a más de 1,600 personas fuera de Filo de Caballos y sus alrededores. Temían terminar en medio del fuego cruzado o ser los blancos de los enemigos por su asociación con el Cártel del Sur.