México.- La Arquidiócesis mexicana lanzó un llamado a los fieles este domingo, enfatizando que la Semana Santa, que se celebra del 29 de marzo al 5 de abril, no debe considerarse simplemente una fecha más en el calendario. La iglesia urge a sus seguidores a no ver esta festividad como una mera tradición cultural, sino como un periodo significativo con un impacto espiritual renovado cada año.
En su editorial semanal, «Desde la Fe», se afirmó: «No se trata de una Semana Santa más. Es la ocasión para dejar atrás una espiritualidad complaciente y asumir una fe que perdura, incluso frente a las adversidades. Debemos permitir que Cristo transforme nuestras vidas».
La Arquidiócesis subrayó que esta época invita a los creyentes a confrontarse con sus propias historias y a encontrar paralelismos con la historia de Cristo, especialmente en Domingo de Ramos, donde dos pasajes del Evangelio de San Mateo presentan un profundo contraste.
Reflexión sobre el corazón humano
Se hizo énfasis en cómo, en el primer pasaje, Jesús es recibido con júbilo en Jerusalén, siendo aclamado con un generoso “¡Hosanna!” (Mt 21,9), mientras que, pocos días después, la misma multitud se vuelve en su contra exclamando: “¡Crucifícalo!” (Mt 27, 22-23). Esto refleja la inestabilidad del corazón humano, capaz de abrazar a Dios solo cuando no incomoda y rechazarlo cuando se exige un cambio verdadero.
De este modo, se instó a los fieles a utilizar esta Semana Santa como un momento para reconocer la profundidad del misterio de la Pasión de Cristo, el cual también toca las inconsistencias de nuestra propia vida.
Por último, la reflexión destaca que la Resurrección no solo confirma la divinidad de Cristo, sino que también revela el potencial de transformación de cada persona. Se recuerda que, a pesar de las caídas y heridas, no hay situación que Dios no pueda restaurar, subrayando así la esperanza inherente al mensaje cristiano.
Con casi 98 millones de católicos, México es el segundo país con más fieles en el mundo. Sin embargo, estudios recientes revelan una disminución en la proporción de católicos en América Latina, con México incluido en esta tendencia.


