Internacional.- La economía de Estados Unidos se encuentra bajo una creciente presión debido a la guerra con Irán, justo cuando se acercan las elecciones legislativas de medio término en menos de siete meses.
La reciente inflación en el país alcanzó un 3.3% en marzo, marcando su nivel más alto en dos años, lo que se atribuye principalmente al aumento de los precios de la energía en el contexto del conflicto. Este incremento ha repercutido en los mercados internacionales, en particular en el sector petrolero, lo que a su vez ha elevado los costos de transporte y de bienes de consumo en el mercado estadounidense.
Este escenario presenta un desafío significativo para la Reserva Federal, que ahora enfrenta la compleja tarea de manejar una inflación creciente mientras considera posibles recortes en las tasas de interés, en un momento en que ya se observaban señales de desaceleración económica.
Aunque la inflación subyacente, que no incluye los precios de la energía ni los alimentos, se mantiene más controlada, las tensiones externas generadas por el conflicto añaden riesgos a la estabilidad de precios. Esto podría resultar en una prolongación de las políticas monetarias restrictivas, afectando tanto el crecimiento económico como los mercados financieros a nivel global.
Para más análisis sobre la situación actual de América Latina y el mundo, sigue al politólogo Daniel Zovatto (@Zovatto55).


