Gobiernos de Calderón y Peña Nieto habrían contratado empresas fantasma para realizar obras

En 17 obras militares y civiles, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), misma que está construyendo el aeropuerto de Santa Lucía, contrató como proveedoras a 100 empresas que incumplieron requisitos legales; por ejemplo, no contaban con el personal ni capacidad técnica para realizar los trabajaos o eran empresa fachada.

Entre los gobiernos de Felipe Calderón Hinojosa y Enrique Peña Nieto, la Sedena realizó 851 obras encargadas por dependencias de gobierno por administración directa, modelo sustentado en la Ley de obras.

En una revisión hecha por la periodista Zorayda Gallegos, de El Universal, en 17 de las 851 construcciones, se descubrió que la corporación destinó 891 millones de pesos para contratar a un centenar de empresas con inconsistencias o que apuntan a posibles actos de corrupción, como proveedoras de bienes y servicios.

Ninguna de estas empresas fue inscrita en el padrón de proveedores del Ejército, 20 fueron creadas entre uno y diez meses antes de firmar el contrato con Sedena, 9 desaparecieron meses después de sus contratos, 7 no cuentan con registro ante la Secretaría de Economía y 3 fueron sancionada pro la Secretaría de la Función Pública (SFP).

Además, 5 están etiquetadas en el Servicio de Administración Tributaria (SAT) como firmas que simulan operaciones; como Grubernova, que vendió insumos en 2015 para la construcción de una escuela en el Campo Militar de San Miguel de los Jagüeyes, en el Estado de México.

En tanto, 8 no fueron localizadas, 9 tienen algún incumplimiento fiscal y en 8 casos alguno de los socios formó parte de algún padrón de beneficiarios de programas sociales, reveló El Universal.

Mientras que al acudir las direcciones fiscales de las compañías y de los dueños de 70, 9 reportaron un número de vivienda inexistente; en 31 domicilios no había ninguna empresa, ya sea porque no existieron o fueron desmanteladas, en su lugar había un gimnasio o un negocio de barbacoa.

Por último, tras entrevistas con supuestos dueños, familiares de accionistas y vecinos donde se ubicaban las empresas, se descubrió que algunos propietarios sólo fungieron como prestanombres y en realidad son taxistas, meseros, empleados de un call-center, cargadores de mudanzas, taquero o estudiantes.