Es montaje chilango la impugnación electoral

Por : Álvaro Aragón…

Atrás y adelante de la impugnación irrelevante de las elecciones del 6 de junio, con la que se hace ruido y se pretende “anular” el triunfo del candidato del Morena-PAS, Rubén Rocha Moya, figuran políticos “fuereños”-priistas, panistas y perredistas de “uñas largas y afiladas”- que intentan engañar a los ciudadanos y tomar por asalto el gobierno de Sinaloa mediante artimañas legaloides una vez que los sinaloenses desecharon a su candidato del PRI-PAN-PRD, Mario Zamora Gastélum, y derrumbaron sus planes de saqueo del estado de Sinaloa.

El recurso de impugnación se sostiene o cuelga de montajes periodísticos que se empezaron a construir en los días previos a la elección y que “estallaron” con la aparición oportuna de grupos de choque el día de las votaciones en el que se registraron “auto-levantones” y “auto-secuestros” o desapariciones oportunas, de las cuales no obran denuncias específicas en la Fiscalía General del Estado. En ninguna casilla, hubo reporte de balaceras o tiroteos. Si se reportó la destrucción de urnas y robo de ánforas por personas encapuchadas.

El ex Senador de la República y Consejero Estatal del PRI, Jorge Abel López Sánchez, aclaró que “las acciones de contención política el día de la elección se han dado de manera permanente durante todos los procesos electorales y por los partidos de mayor competencia”.

La derrota de Mario Zamora enloqueció al grupo foráneo -chilangos, hidalguenses, tlaxcaltecas, regiomontanos, etc.- que a toda costa querían y quieren imponerlo como gobernador de Sinaloa mediando un hipotético proyecto de reactivación económica llamado “Plan Meade” con el que buscan saquear los recursos de Sinaloa creando primero, con dinero público, una Financiera de Desarrollo Estatal (FinDE), instrumento que les serviría para llevarse el dinero de esa institución y del estado a otras entidades del país.

La querella/queja o “recurso de inconformidad” interpuesto, por el abogado Humberto Ruaro Pérez, carece de sustento porque aduce “violencia generalizada” en el proceso electoral sin tomar en consideración que fueron los propios representantes legales de las casillas del PRI, PAN y PRD y del resto de los partidos contendientes por la gubernatura quienes avalaron o legitimaron la elección al estampar sus firmas en las miles y miles de actas electorales una vez terminadas las votaciones.

El recurso interpuesto ante el Instituto Estatal Electoral señala como domicilio “para recibir y oír toda clase de notificaciones” las oficinas/edificio del Comité Directivo Estatal del PRI, a cuyos directivos ni el abogado Ruaro Pérez, ni el candidato Mario Zamora ni nadie del grupo foráneo o “chilango” notificó de la demanda; lo paradójico es que la dirigencia estatal del tricolor -encabezada por Cinthia Valenzuela y Sergio Jacobo Gutiérrez – se deslindó de esa impugnación.

El recurso es a la vez una “cortina de humo” para ocultar la injerencia del aparato gubernamental estatal en el proceso de elección a favor de Mario Zamora y la instrumentalización de una campaña previa para criminalizar y narcotizar el proceso con el propósito desencadenar odio social-electoral contra el candidato de Morena-PAS. La jugada falló, no avanzó, porque, pese al control de los medios, no pudieron despejar de las plataformas digitales las voces críticas y porque no supieron como desactivar la contra-información y la contra-propaganda que se usó para revertir los efectos de la campaña negativa contra Rubén Rocha y sus aliados.

Bien. A su debido tiempo el PRI estatal desconoció el resolutivo/impugnación del Comité Ejecutivo Nacional del PRI y declaró que el documento presentado por quien fuese su candidato a la gubernatura es estrictamente a “título personal”, lo que indica un choque frontal entre el tricolor nacional y el estatal, y un deslinde de Quirino Ordaz Coppel de Mario Zamora. El gobernador sigue siendo el jefe máximo del PRI en Sinaloa.

Lo peor de la impugnación es que en la relatoría Mario Zamora a través de su abogado Humberto Ruaro Pérez reconoce que los elementos presentados “podrían no ser suficiente para anular la elección”.

Al PRI-Estatal lo que le urge es darle vuelta a la página y comenzar a trabajar para el 2024 porque la política en México es un proceso cíclico. Dejar atrás lo que pasó el 6 de junio para los priistas locales significa enterrar una serie de acciones y montajes emprendidos en el curso de la campaña para desbarrancar el proyecto de Rubén Rocha Moya que con todo y la presión encima del gobierno estatal y del grupo de Carlos Salinas y Enrique Peña Nieto se erigió con la victoria con un amplio margen de votos.

Sin embargo, los “chilangos”, tramposos a más no poder, ayudaron a Mario Zamora a impugnar los comicios “agarrándose” del montaje de la criminalización o de la elección narca, falsedad que ellos mismos fabricaron con el apoyo de periodistas nacionales, seguros de que los comunicadores estatales o locales afines al proyecto PRI-PAN-PRD la repetirían para crear la apariencia de que Sinaloa vivió las elecciones en un contexto de violencia generalizada, lo cual es mentira.

En Sinaloa el plan inicial y final de los “chilangos” fue desacreditar la elección y sobre ese carril metieron la impugnación de los comicios en el Instituto Estatal Electoral. Así, el recurso cuelga de los delgados hilos de un falso montaje periodístico y de la repetición de mentiras divulgadas en los medios de comunicación que pusieron en juego y riesgo su credibilidad apostándole al proyecto de  Mario Zamora Gastélum

La impugnación electoral, por tanto, es ridícula e improcedente….

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