Internacional.- Las emisiones de dióxido de carbono no solo generan un impacto económico inmediato, sino que sus efectos perduran a lo largo de los años, aumentando significativamente su costo. Un estudio reciente, liderado por la Universidad de Stanford y publicado en Nature, revela que los costos futuros derivados de estas emisiones pueden multiplicarse, estimándose que superen en al menos diez veces los daños ya causados.
Según la investigación, una tonelada de CO2 emitida en 1990 ha generado daños acumulados de aproximadamente 180 dólares hasta 2020, pero se proyecta que esos daños asciendan a mil 840 dólares para el año 2100. Esto se basa en tres aspectos clave: los daños históricos, los costos previstos a partir de emisiones pasadas y los impactos esperados por emisiones presentes y futuras.
Los datos muestran que las emisiones de Estados Unidos desde 1990 han ocasionado daños globales cercanos a 10 billones de dólares, distribuidos en diversas regiones, incluidos 500 mil millones en India y 330 mil millones en Brasil. De hecho, alrededor de un tercio de esos daños se han sentido directamente en EE.UU. y 1.4 billones en Europa.
La gravedad de las emisiones europeas
Para el caso de Europa, se estima que sus emisiones han generado más de 6 billones de dólares en daños globales. En un cálculo más comprensible, se estima que un solo vuelo internacional al año durante la última década podría resultar en un costo de 25 mil dólares para el año 2100.
Marshall Burke, investigador de Stanford, sostiene que “mientras una tonelada de CO2 permanezca en la atmósfera, está causando calentamiento y ese calentamiento se traduce en daños”. Si esta tonelada permanece en la atmósfera durante 25 años antes de ser eliminada, se estima que ya se habría producido la mitad del daño proyectado.
Enfoque hacia el cambio climático
Las estimaciones incluyen los efectos del cambio climático que no se pueden prevenir mediante la reducción de emisiones ni mitigar con la adaptación. Según Burke, además de mitigar y adaptarse al cambio climático, es fundamental abordar los daños generados cuando estas dos estrategias no son suficientes.
Los investigadores proponen tratar los gases de efecto invernadero de manera similar a la gestión de residuos: no se debe permitir que se generen costos para otros sin compensación. Solomon Hsiang, otro autor del estudio, argumenta que “nunca hemos pagado la factura de nuestras emisiones, que sigue acumulando intereses”.
Aunque los daños calculados no representan necesariamente lo que se debe a las regiones afectadas, los autores subrayan la importancia de definir estos daños como una base para organizar esfuerzos que minimicen futuros impactos, y para responsabilizar a los emisores.
Advertencias sobre el clima extremo
Un segundo estudio de la misma revista, realizado por el Centro Helmholtz de Investigación Medioambiental en Alemania, advierte que fenómenos climáticos extremos a nivel mundial pueden ocurrir incluso con un calentamiento de solo dos grados centígrados. A pesar de que las proyecciones globales suelen enfocarse en escenarios de mayor calentamiento, este nuevo análisis resalta que los efectos pueden ser severos incluso en situaciones de calentamiento moderado.
Emanuele Bevacqua, autor principal del segundo estudio, señala que es crucial considerar tanto los escenarios más extremos como los más benignos en las modelaciones climáticas.


