El Bruto.

Imaginemos que es 2019 y observamos una familia tradicional de 4 integrantes; el papá ofrece servicios mecánicos y aporta $14,000 pesos al mes; la mamá vende productos por catálogo y participa con $6,000 pesos más; la hija mayor vende pulseras de bisutería, que ella elabora, en la escuela y aporta $1,000 pesos adicionales; el hijo menor no trabaja, por lo tanto, no aporta.

La suma de bienes y servicios que esta familia produce o su Producto Interno Bruto es de $21,000 pesos al mes durante 2019.

Que espera esta familia para el próximo el 2020, pues: el papá compro una herramienta nueva, que espera le reditúe y ahora pueda llevar $15,000 pesos a su hogar; la mamá considera que las ventas por catálogo están difíciles, pues hay mucha competencia y no cree poder aportar más de $5,900; pero, la hija si cree poder vender un poco más, ya que sus clientes han tenido muy buena opinión sobre sus productos y aspira vender $1,200 pesos.

Juntos están trabajando para lograr $22,100 pesos de ingresos brutos por mes.

Esta familia aspira a tener un crecimiento económico o incremento de su PIB del 5% durante 2020.
Ahora les pregunto ¿Es malo el crecimiento económico? ¿Es malo que tú y tu familia busquen ganar más dinero?

La pregunta es relevante, ya que el titular del ejecutivo se ha empeñado en minimizar la importancia de este indicador. Lo que es igual a no importarle que las familias aspiren a ganar un poco más.

El PIB es un indicador mundial y nos ayuda a determinar quién está haciendo bien las cosas y quien debe o puede mejorar.

Cuando el Presidente de la Republica dice que no importa el crecimiento económico, que importa el bienestar y el crecimiento espiritual; imagino a mi hija diciéndome “papá no te preocupes porque reprobé de año, lo bueno es que me llevo muy bien con todos mis compañeros y soy muy popular en la escuela”.

Efectivamente, una excusa patética a una incapacidad demostrada.

Según los expertos, el PIB nacional, durante 2020, puede llegar a tener una pérdida del 8% y les recuerdo que en 2019, tampoco crecimos.

Imagínese usted, dos años seguidos sin poder aumentar el dinero que lleva a casa; aunque su Infonavit es más caro, las cuotas en las escuelas siguen y paga cada día, servicios más y más caros No me cree, CFE ya hizo un ajuste en sus tarifas, justo antes del verano, el agua potable nos regaló un aumento el día de reyes y por si no se ha dado cuenta, su suscripción de Netflix, ya cuesta 16% más, gracias al IVA que le está cargando el gobierno federal.

Al llegar a su casa, el padre de familia contara su dinero y se dará cuenta que esta corto, que salió a trabajar como siempre pero tuvo menos clientes, la mamá caminara por toda la colonia pero no levantara pedidos de sus catálogos y la ilusión de la niña por ser independiente y ganar ella misma su dinero se verá truncada. El recibo de agua potable tendrá que esperar, abonaremos a la luz, dejaremos de salir a cenar los viernes y que se olviden de ampliar la casa.
Nuestra familia tiene 3 nuevos integrantes: Recesión, Frustración y Desespero, ellos han remplazado a Desarrollo, Paz y Tranquilidad,
Ni modo, lo bueno es que siempre nos queda el recurso de rezar.