México.- Este lunes 6 de abril, un grupo de comuneros de Arantepacua desató una serie de actos destructivos en Morelia, Michoacán, conmemorando el noveno aniversario de una violenta irrupción policial que dejó cuatro fatalidades en 2017.
A primera hora, los manifestantes bloquearon el Libramiento de Morelia utilizando un camión de Bonafont, que posteriormente fue incendiado. Las acciones se intensificaron con el lanzamiento de piedras hacia la Fiscalía General del Estado de Michoacán, así como ataques a diversas instalaciones gubernamentales.
Decenas de personas se unieron a la protesta, que inició en las cercanías de la fiscalía, donde usaron fuegos artificiales y causaron daños a cámaras de vigilancia. El vandalismo incluyó la destrucción de un camión repartidor de agua y múltiples actos de saqueo, que llevaron a los manifestantes a asaltar un camión de jugos en su camino hacia la Secretaría de Educación.
Daños y vandalismo
Entre los edificios afectados se encontraban la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción, sucursales bancarias y el Instituto de la Juventud Moreliana. Los comuneros también incendiaron un vehículo de la Guardia Nacional y vandalizaron una camioneta destinada a la distribución de productos.
La situación llevó a varios comerciantes a cerrar sus establecimientos por temor a la escalada de violencia. En un hecho destacable, también se reportó el ataque a una camioneta del Gobierno de México y la agresión a su conductor durante la protesta.
Contexto histórico
La represión de 2017, que desencadenó estos actos de protesta, ocurrió tras un operativo policial violento que resultó en la muerte de cuatro personas y la detención abusiva de numerosos comuneros. Años después, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos concluyó que el uso de la fuerza por parte de la policía fue desproporcionado y ilegal.
Recientemente, un juez emitió una orden de aprehensión contra el exgobernador Silvano Aureoles, por su responsabilidad en estos sucesos. La comunidad continúa exigiendo justicia y reparación del daño a las víctimas de la represión policial.


