“¿Cómo se construye un delito falso?”: la fiscalía de Chiapas, el montaje de una red de trata y una familia indígena en prisión

“Nosotros no tenemos culpa de nada. Nosotros somos inocentes. En un principio se dijo que somos secuestradores; de ahí se pasaron a trata de menores; que nosotros tratamos mal a nuestros hijos, de ninguna manera, para eso nosotros somos padres y somos madres para ver por nuestros hijos”.

Fue el reclamo que este miércoles hizo desde Chiapas, Enereida Gómez Sánchez, familiar de las cinco personas que fueron detenidas el pasado mes julio por supuesto delito de trata de menores en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Pero se trata de un montaje de la fiscalía chiapaneca –que aún sostienen– ya que dicha versión se cayó casi enseguida con diversas pruebas.

Todo comenzó con las investigaciones de búsqueda del pequeño Dylan Esaú –desapareció el 30 de junio en San Cristóbal; fue recuperado el 14 de agosto en un poblado vecino–. En el marco de ese caso, la fiscalía chiapaneca anunció que, mientras buscaban al menor, habían logrado desarticular una supuesta red de trata, con la que habían dado al catear, el 17 de julio, una casa en el popular municipio. De dicho operativo había derivado también el presunto rescate de 23 menores.

Sin embargo, días después quedó manifiesto que esa versión era una farsa: en la casa cateada vivían cinco familias de origen tzotzil, todas originarias de Chictón, una comunidad en el municipio de Ixtapa que se encuentra como a una hora y 20 minutos de San Cristóbal. La familia estaba conformada por los abuelos, Adolfo y Josefa, sus hijos y sus respectivas parejas, y sus nietos, los niños que los elementos de seguridad supuestamente rescataron y llevaron a las instalaciones del DIF estatal.

Esta familia rentaba la casa cateada y diariamente, todos los integrantes, salían a vender artesanías.

El 15 de julio, mientras trabajaba en la vía pública, fue detenido –prácticamente con engaños– Adolfo Gómez (57). Josefa Sánchez, su esposa, fue ese mismo día a sacarlo de la cárcel; también la detuvieron. Dos días después, a raíz del cateo, la policía detuvo a dos de sus hijas (María Hortensia y Maribel) y a una nuera (Juana Montejo), y se llevaron a los 23 niños.