Internacional.- América Latina se enfrenta a una encrucijada crucial: aprovechar su potencial en las economías verde y azul para mitigar los efectos de la crisis climática. Jorge Moreira da Silva, director ejecutivo de la Oficina de las Naciones Unidas de Servicios para Proyectos (UNOPS), subrayó durante su reciente visita a Honduras que, aunque la región posee ventajas competitivas en diversas áreas, es imperativo abordar el desarrollo sostenible con una perspectiva crítica.
En una entrevista desde Tegucigalpa, Moreira destacó que el continente tiene recursos valiosos en energías renovables, turismo sostenible, biodiversidad y más. Sin embargo, advirtió que la creación de infraestructura resiliente es fundamental. No se trata solo de que las edificaciones sean ecológicas o eficientes, sino que también deben resistir fenómenos climáticos cada vez más intensos como huracanes y ciclones.
La necesidad de infraestructura adecuada
“La sostenibilidad sola no funciona”, enfatizó, añadiendo que mejorar los servicios en salud, educación y energía depende en gran medida de la infraestructura. Moreira exhortó a convertir políticas y decisiones de inversión en proyectos tangibles que beneficien a la población.
Alianzas estratégicas para el desarrollo
Moreira también identificó el potencial de nuevas alianzas en sectores como la infraestructura y la gestión de proyectos, las cuales son clave para optimizar el gasto público y atraer inversiones. La UNOPS, durante su visita, examinó proyectos en el sector salud que han promovido mayor transparencia en la adquisición de medicamentos y mejoras en las instalaciones hospitalarias.
El directivo se reunió con el presidente de Honduras, Nasry “Tito” Asfura, para discutir posibles colaboraciones en áreas críticas como el agua, el saneamiento y la energía. Posteriormente, se dirigirá a México para continuar este diálogo y evaluar las necesidades de la región.
Moreira concluyó que la UNOPS tiene el compromiso de no solo diseñar proyectos, sino de asegurar su implementación efectiva para maximizar el uso de los recursos naturales y mejorar la posición estratégica de América Latina ante el cambio climático.


