Internacional.- El gobierno estadounidense ha decidido eliminar una política que requería a las autoridades contabilizar las muertes de migrantes que ocurrían en los treinta días siguientes a su liberación de los centros de detención, de acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS).
Esta medida, implementada en 2021 durante la administración de Joe Biden, obligaba al Servicio de Inmigración y Aduana (ICE) a informar al Congreso sobre estas muertes e investigar las causas subyacentes. La decisión de descontinuar esta política surge en un contexto de crecientes críticas de la oposición política y organizaciones de derechos humanos, especialmente en relación a las condiciones de los centros de detención.
Las autoridades han justificado esta nueva directriz afirmando que una vez que una persona deja de estar bajo custodia, la responsabilidad de su bienestar ya no recae en el gobierno. Un portavoz de DHS comentó que “cuando un individuo no está en custodia, ya no somos responsables de monitorear su estado”, subrayando el enfoque de la administración hacia la gestión de estas muertes.
Históricamente, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas ha enfrentado crecientes tasas de mortalidad entre los migrantes bajo su custodia, con cifras que indican que en 2025 se alcanzó el número más alto de decesos en más de veinte años. Solo en los primeros seis meses de este año, se han registrado 18 muertes, lo que ha llevado a pronosticar que se podría eclipsar el récord anterior. Un estudio reciente publicado en el Journal of the American Medical Association señala que la tasa de mortalidad en custodia de ICE ha aumentado, a pesar de una disminución en años anteriores.
El informe sugiere que este aumento en las muertes podría asociarse con la falta de supervisión, el rápido aumento de la capacidad de detención y denuncias de condiciones de hacinamiento, así como posibles retrasos en el acceso a atención médica adecuada.
Organizaciones promigrantes han documentado a lo largo de los años múltiples casos de migrantes que fallecen poco tiempo después de ser liberados. Uno de los incidentes más recientes se dio en California, donde un hombre de 44 años, Irvin Cruz-Nape, falleció tras ser liberado del centro de detención Adelanto. Su familia reportó que había experimentado dolor en el pecho y síntomas de posible paro cardíaco durante su tiempo en custodia, aunque no recibió la atención médica necesaria.


