México.- El gobernador de Tamaulipas, Américo Villarreal Anaya, se pronunció este mediodía para desestimar cualquier vínculo con actividades delictivas como el tráfico de combustibles, comúnmente conocido como huachicol. Afirmó que posee su visa y refutó las acusaciones sobre presuntos acuerdos con Estados Unidos o la entrada al país bajo un permiso especial.
«Nunca he estado involucrado ni he apoyado actividades ilícitas o comportamientos contrarios a la ley», afirmó Villarreal, citando su trayectoria profesional como médico cardiólogo. Además, agregó que las afirmaciones que se han hecho carecen de fundamento verificable y afectan tanto a su persona como a su cargo.
Críticas al periodismo
En una conferencia de prensa, donde mostró su visa para dar respaldo a sus palabras, el gobernador criticó severamente lo publicado por un reconocido medio estadounidense y replicado en varios diarios nacionales, acusando una falta de ética periodística en su tratamiento. Describió este incidente como un ejemplo de un periodismo que se basa en la repetición sin investigación profunda, señalando: «Una cosa es el periodismo y otra la propaganda disfrazada de noticia».
Villarreal Anaya no descartó la posibilidad de llevar a cabo acciones legales contra el medio y el periodista involucrado, además de apelar al derecho de réplica en otros espacios informativos. Hizo un llamado a presentar pruebas concretas en lugar de rumores infundados, alegando que su visa no ha sido cuestionada ni notificada de ninguna irregularidad hasta la fecha.
Compromiso con Tamaulipas
El mandatario estatal enfatizó que su enfoque ha estado en atraer inversiones y promover el desarrollo de Tamaulipas. «Tengo la conciencia tranquila; no he cometido delito alguno, ni tengo conexiones con organizaciones criminales. Mi lealtad es con el pueblo de Tamaulipas y con los principios democráticos que nos rigen», detalló.
Para enfatizar la crítica al manejo de la información, citó a René Martínez Bravo, quien advierte sobre la crisis de credibilidad en los medios actuales, indicando que cada mentira publicada añade un clavo al ataúd de su propia reputación. «Cuando se pierde la credibilidad, ya no importa cuántos recursos tenga un medio, se convierte en ruido», concluyó.


