Internacional.- La situación humanitaria en Cuba se agrava debido a la imposibilidad de la ONU para distribuir cerca de 20 mil toneladas de alimentos en la isla, un problema que se intensifica por el bloqueo petrolero de Estados Unidos. Este hecho coincide con una creciente necesidad de asistencia alimentaria en un momento en que el país lidia con una profunda crisis energética, económica y social.

Fuentes cercanas a la situación han corroborado que el Programa Mundial de Alimentos (PMA) enfrenta serias dificultades para movilizar alrededor de 11 mil toneladas de alimentos y suplementos nutritivos que se encuentran varados en los puertos de Mariel y Santiago de Cuba. Otras agencias de la ONU, como Unicef y el PNUD, también reportan contenedores estancados en estos puertos, donde la lentitud caracteriza la distribución de ayuda.

La falta de combustible ha llevado a que la ayuda se reparta de manera ineficiente, lo que complica aún más la compleja situación del país. A pesar de contar con más de ocho mil toneladas de alimentos básica en almacenes, el ritmo de distribución se ha visto severamente mermado.

A pesar de la necesidad urgente, la ONU aún no encuentra una solución sostenible para obtener los más de 5 millones de litros de diésel requeridos para sus operaciones en Cuba durante un año. Alternativas como la compra a empresas privadas cubanas han sido consideradas ineficaces, y los riesgos logísticos han hecho que las negociaciones internacionales sean insuficientes.

La Oficina de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha presentado un Plan de Trazabilidad a la delegación estadounidense en la ONU, pero después de más de cinco semanas, la respuesta de Washington sigue pendiente.

Además, las sanciones adicionales impuestas por la administración de Trump han complicado el transporte de nuevas ayudas. Las principales navieras que operaban en Cuba han cesado sus actividades, lo que ha dejado millones de toneladas de alimentos en el limbo, sin poder ser trasladados a la isla.

Con la situación en deterioro, los apagones en La Habana pueden alcanzar hasta 22 horas diarias, mientras que la escasez y la inflación continúan aumentando a niveles alarmantes. En este contexto, EE.UU. ha aumentado su presión sobre Cuba, a la vez que ofrece una ayuda humanitaria de 100 millones de dólares.

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