México.- En la Ciudad de México, un nuevo antimonumento ha sido instalado con el objetivo de honrar la memoria de los periodistas que han sido asesinados y desaparecidos en el país. Este monumento, de casi una tonelada de peso, fue develado en una ceremonia que reunió a familiares, colegas y activistas, destacando la grave crisis de violencia que enfrenta la prensa en México, que ha sido considerada una de las naciones más peligrosas para el ejercicio periodístico, según Reporteros Sin Fronteras.

Un memorial significativo

El antimonumento, titulado “Aquí Nadie Olvida”, se halla en el Paseo de la Reforma, en la Esquina de la Información, un punto emblemático que ha albergado importantes redacciones del país y que continúa siendo un lugar de afluencia tanto para el turismo nacional como internacional.

En el marco de la próxima inauguración del Mundial 2026, programada para el 11 de junio, se busca que esta estructura no solo rinda homenaje a las víctimas, sino que también funcione como un recordatorio de las persistentes amenazas a la libertad de prensa en México, donde más de 150 periodistas han sido asesinados desde el año 2000 y muchos más continúan desaparecidos.

Voces que exigen justicia

Jorge Veréstegui, quien busca a su hermano y sobrino desaparecidos en 2009, compartió su perspectiva acerca de la importancia de los antimonumentos como una herramienta de protesta social. “Es un mensaje claro que irrumpe en el espacio público, recordando que estas heridas nunca han sanado”, destacó.

El memorial, que combina elementos vegetales con estructuras metálicas, también rinde homenaje a Manuel Buendía, un periodista influyente asesinado en 1984. María, una de las activistas presentes, hizo hincapié en que este trágico hecho marcó el inicio de la narcopolítica en el país y confía en que el antimonumento atraerá la atención de la prensa internacional durante el Mundial.

El legado de la lucha

A medida que más de 133,601 personas permanecen desaparecidas en México, este antimonumento busca desafiar a los poderes que operan en silencio ante la impunidad. La historia de los antimonumentos en este emblemático paseo se inició en 2015 con una escultura dedicada a los 43 estudiantes de Ayotzinapa, marcando un camino de reivindicación y memoria colectiva que continúa creciendo.

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