Internacional.- La Administración de Joe Biden ha decidido redirigir los esfuerzos de atención médica para ciudadanos estadounidenses expuestos al ébola hacia Kenia, en lugar de regresar a estos individuos a su país, según revelaciones recientes. Este enfoque se pone en práctica en un contexto de creciente preocupación debido al brote de ébola en la región de Ituri, en la República Democrática del Congo, el cual ha sido clasificado como una emergencia de salud pública internacional por la OMS.
El brote ha alcanzado cifras alarmantes, con más de mil contagios y 230 fatalidades reportadas en apenas once días. Ante esta grave situación, el Servicio de Salud Pública de EE.UU. está realizando capacitaciones para desplegar un equipo en Kenia, que trabajará en conjunto con los departamentos de Estado, Defensa y Salud para establecer una instalación donde los ciudadanos puedan ser observados o tratados.
Esta decisión ha despertado la inquietud de especialistas en salud pública. Tom Inglesby, director del Centro Johns Hopkins para la Seguridad de la Salud, ha cuestionado la ética de no proporcionar atención en suelo estadounidense, argumentando que se deben usar los mejores recursos posibles para cuidar a los ciudadanos. Además, Craig Spencer, experto en salud pública y superviviente de ébola, ha calificado esta medida como una grave falta de responsabilidad, poniendo en duda que una instalación en Kenia pueda ofrecer el mismo nivel de atención que las que se han desarrollado en EE.UU. en años recientes.
Por otro lado, el Gobierno también ha implementado restricciones de entrada bajo el Título 42, prohibiendo el ingreso a EE.UU. de personas que hayan estado en el Congo, Uganda o Sudán del Sur durante las tres semanas anteriores.


